El «sheriff» de Coslada

l El jefe de los 25 policías detenidos por extorsión era considerado intocable l Los prostíbulos pagaban con dinero, alcohol y orgías

10.05.2008 | 00:00

Era un secreto a voces, pero nadie había intervenido. Los 26 agentes arrestados el jueves en Coslada, incluyendo a su jefe, Ginés Jiménez, habían montado un grupo mafioso hacía años desde el que controlaban todo lo que pasaba en la ciudad madrileña y extorsionaban a prostitutas, bares y locales de ocio en general. El jefe de la Policía Local era considerado intocable y nunca pagaba el alcohol o las orgías.

Coslada (Madrid)

Veintiséis agentes de la Policía Local de Coslada, incluido su jefe, Ginés Jiménez Buendía, fueron detenidos el jueves en el marco de la llamada «operación Bloque» contra una presunta trama de corrupción y extorsión a establecimientos de ocio y a prostitutas. Siete de ellos quedaron ayer el libertad con cargos.


Jiménez Buendía ha sido jefe de la Policía Local de Coslada durante 22 años, en los que se ha prodigado en los medios y se ha enfrentado a concejales de Seguridad y alcaldes imponiendo su ley y siendo considerado intocable.


Según fuentes de la investigación, en los registros de las propiedades del «sheriff» de Coslada la Policía se intervino de cinco armas cortas, tres carabinas ilegales (no registradas) y 18.000 euros en efectivo.


Pese a que había un gran «ruido» municipal contra un grupo de agentes de confianza de Jiménez Buendía, no había investigaciones judiciales o policiales contra ellos, ya que el miedo impedía a los vecinos poner una denuncia. Un funcionamiento propio de la mafia. Muchos vecinos aseguraron que «nada pasaba sin que él lo controlara y decidiera lo que había que hacer».


Las pesquisas policiales comenzaron hace unos meses, cuando se registraron las denuncias de varias prostitutas rumanas que acusaron a varios agentes municipales de presionarlas para obtener sexo gratis. Algunos agentes cobraban a las chicas por dejarlas ejercer en la calle, les pedían dinero o incluso que les pagaran con relaciones sexuales y orgías.


El otro flanco de la investigación es el de la extorsión a locales de alterne, de ocio y establecimientos en general. Los encargados de bares de copas de la ciudad madrileña aseguran que había dos cosas claras: que la «paga» de los policías locales rondaba entre los 2.000 y los 5.000 euros de una sola vez -según el tamaño y la recaudación del local- y que en la barra no podía faltar ginebra de la marca Gordons, que era la que le gustaba al jefe.


Por supuesto, en ninguno de al menos diez locales que solían visitar con objetivos más que dudosos los agentes pagaban las copas, ni un solo euro por los servicios de las chicas. Los agentes de la trama repetían a los extorsionados un escueto mensaje del tipo «O pasas por caja y pagas, o te cerramos el local».


Según todas las sospechas, los veintiséis detenidos podrían estar también implicados en delitos de robo, contra la salud pública (tráfico de drogas), denuncias falsas, amenazas y prevaricación.


Mientras, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, afirmó ayer que «no hay nada» que «repugne» más al Ejecutivo y a ella misma que la corrupción y el abuso de poder, y pidió a los ciudadanos confianza en las instituciones, cuyo funcionamiento se demuestra, aseguró, con operaciones como la abierta contra la supuesta trama de corrupción policial en Coslada. Por su parte, el secretario de organización del PSOE, José Blanco, dijo que espera que se «depuren todas las responsabilidades» ante las sospechas de estas «actuaciones irregulares».

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