Fallece la Schindler polaca

Irena Sendler salvó a 2.500 niños judíos de ser enviados a campos de concentración y nunca los delató pese a ser torturada por la Gestapo

14.05.2008 | 02:00
La heroína nacional polaca Irena Sendler posa en su casa de Varsovia en marzo de 2007.
La heroína nacional polaca Irena Sendler posa en su casa de Varsovia en marzo de 2007.

La heroína polaca Irena Sendler, quien arriesgó su vida en la Varsovia ocupada por los nazis para salvar de la muerte a 2.500 niños judíos, falleció ayer a los 98 años. Durante los años de ocupación alemana, Sendler fue miembro de la resistencia y rescató del gueto judío a los niños, que luego ocultaba en familias católicas y en conventos para evitar su traslado a los campos de concentración.

Varsovia

La historia de Oskar Schindler, el empresario alemán que salvó la vida de cientos de judíos empleándolos en sus ruinosas empresas, tiene una versión femenina en Polonia. Se llamaba Irena Sendler y arriesgó su vida en la Varsovia ocupada por los nazis para salvar de la muerte a 2.500 niños judíos. Ayer falleció a los 98 años, según informó su familia.


Durante los años de ocupación alemana, Sendler fue miembro de la resistencia y responsable de rescatar del gueto judío a los niños, que lograba sacar de las formas más impensables y que luego ocultaba en familias católicas y en conventos para evitar su traslado a los campos de concentración.


Durante la ocupación de su país en la II Guerra Mundial escondía los nombres de los niños y sus nuevas identidades falsas dentro de botes de conserva, que luego enterraba bajo un manzano cercano a su casa y frente a un cuartel nazi, informa «Efe».


Su trama fue descubierta por los nazis y fue condenada a muerte, pero los resistentes polacos lograron rescatarla de manos de la Gestapo cuando era conducida al patíbulo.


Por su labor, fue propuesta el año pasado por Polonia para recibir el premio Nobel de la Paz, que finalmente fue a parar al norteamericano Al Gore.


A pesar de su heroicidad, la gesta de Sendler permaneció desconocida bajo el régimen comunista que dominó Polonia durante más de cuarenta años, hasta que unos estudiantes estadounidenses descubrieron al mundo lo que había hecho Irena, en una historia que inmediatamente llamó la atención de Hollywood, donde ahora se prepara una película sobre la vida de esta mujer.


«Me educaron en la idea de que hay que salvar al que se ahoga, sin tener en cuenta su religión o su nacionalidad», le gustaba decir.


Nació en febrero de 1910 y trabajaba en Varsovia como asistente social con familias pobres judías antes de la ocupación nazi. Desde el otoño de 1940, comenzó a arriesgar su vida para llevar alimentos, ropa o medicinas a los judíos confinados en el gueto de la capital polaca. Unos 450.000 judíos fueron hacinados en un barrio de Varsovia, del que luego fueron trasladados a campos de concentración, sobre todo al de Treblinka.


A finales de 1942, se unió al movimiento de resistencia Zegota (Consejo de Ayuda a los Judíos). Fue entonces cuando comenzó a sacar clandestinamente a niños judíos del gueto, a los que después entregaba a familias católicas y a conventos. Los escondía en maletas que luego eran transportadas en camiones de bomberos o de basuras, o simplemente en manos de personas que tenían acceso al gueto, como ella misma y su equipo de asistentes.


Fue arrestada el 20 de octubre de 1943, después de que los nazis aplastaran la rebelión del gueto, y fue torturada por la Gestapo. Nunca habló ante sus torturadores, por lo que fue condenada a muerte y fue milagrosamente rescatada por un oficial alemán que se había unido a la resistencia polaca cuando ya enfilaba el camino de su ejecución.


Continuó trabajando con otra identidad hasta que acabó la guerra. Entonces, se encargó de la supervisión de orfanatos y asilos en Varsovia.


El memorial israelí del Holocausto, el Yad Vashem, le concedió en 1965 el título de Justa entre las Naciones, que otorga a los gentiles que contribuyeron a salvar a judíos.

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