Un millón Javier Cuervo El premio es salir en la tele

14.05.2008 | 02:00
Un millón Javier Cuervo El premio es salir en la tele
Un millón Javier Cuervo El premio es salir en la tele

Es fácil formar al proletariado audiovisual del futuro porque los chavales aprecian la fama como un valor en sí mismo. Han sido educados para ella por los medios audiovisuales de masas y tienen instrumentos caseros para crear pequeños productos que difunden en internet.


La tele que pueden ver, incluso 24 horas -y que ven la mayor parte del tiempo, según a qué edad-, pasa el día buscando estrellas del cante y del baile. Antes de que lleguen a serlo, los convierte en famosos. Algunos se conforman con la fama del casting o de la cola del casting.


La fama ya no tiene por qué ser un instrumento para ganarse la vida, aunque sea ladrando contra otros en los programas-jauría, ni lo que dé contratos después de salir de la academia. La fama vale por sí misma.


Las dos multinacionales del refresco marrón carbonatado hacen concursos en los que el premio es el famoso instante de fama warholiano. El refresco de la lata azul ofrece salir en su lata azul (una versión alegre para jóvenes de los tristes retratos de niños desaparecidos que reproducen los envases de leche en EE UU) «Y si así no pillas....». Si no pillas siendo el tonto del bote gastaste tu última oportunidad.


El refresco de la lata roja quiere que la muchachada haga intervenciones en cámaras públicas y privadas cantando el «Lola» de los «Kinks». El premio es que lo emiten en un anuncio. Acabaremos viendo al grupo de inconscientes que canten «Lola» detrás de la periodista que informa desde el lugar de los hechos: intervención artística en el lugar de la tragedia.


Cambiamos del «no te signifiques» de nuestros papás al estos otros papás -nosotros- que esperan a la puerta del «casting» que el chiquillo vea cumplida su ilusión (o la nuestra, que hay de todo).

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