Un millón

Anoche tuve un sueño

n Las «infoemociones» a deshora cansan porque hay mucho que dormir

05.11.2008 | 00:00
Anoche tuve un sueño
Anoche tuve un sueño

Anoche tuve un sueño... tremendo, de no tenerme en pie. Me cansan las «infoemociones» a deshora, sean de un tenista español en Australia, de un piloto asturiano en Japón, de un cineasta madrileño en Hollywood o de un candidato -«blanco o negro, lo importante es que cace ratones»- en Washington. Hay mucho que dormir en esta vida. Ojalá se llegara al tercio que recomiendan los médicos y reclaman los defensores del estado del bienestar.


Este periódico no ha trasladado parte de su redacción a Washington y eso me obliga a escribir esta columna desde Oviedo, lo que siempre resta emoción. Hay que reconocer las limitaciones: la emoción es audiovisual (y la emoción es una limitación). Estas han sido las elecciones más caras de la historia (como cada cuatro años). Datos de hace un mes las acercan a los 500 millones de dólares y la mayor parte de ellos se pagan a las cadenas de televisión estadounidense que, con listeza, miramos embobados.


Hacen bien las televisiones españolas en ir a ver la televisión al lugar donde se hace la televisión en lugar de verlo por televisión porque se les nota más emocionados. Algo influye el «jet-lag»; algo, el sentirse en el extranjero; algo, estar viendo algo caro y algo, estar viviendo algo caro como contar desde Washington noticias del paro registrado en España. Desde Cecil B de Mille nos gustan las superproducciones y, desde siempre, elegir entre el bien o el mal. Hay que ser de alguien, ir con alguien: con McCain y con Hamilton o con Obama y el Real Madrid.


Anoche en Europa ya había ganado Obama. Ganado en ganas. Los dos candidatos hablan de futuro, pero McCain lo hace con un lema de presente y pasado «The Mc is back» («Mc ha vuelto»). Con Obama los camarógrafos hacen cine contemporáneo retro, con esas tonalidades en marrón de las películas de Denzel Washington ambientadas en la posguerra mundial, y los fotógrafos logran una textura «Time», sesentera presesentayocho, elegante, kenediana, «madmen».


A ver esta mañana quién ganó en Estados Unidos, que es donde cuenta. Me habría quedado a verlo, pero me entró un sueño americano.

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