El «Grantecan» reina ya en La Palma

El telescopio capta la luz de un coche en Australia y un plato de sopa caliente en la Luna

25.07.2009 | 00:00

Garafía (La Palma),

Natalia VAQUERO

Don Juan Carlos y doña Sofía inauguraron ayer ante más de 500 invitados el «Grantecan» (GTC), el mayor telescopio estelar del mundo, capaz de captar desde La Palma las luces de los faros de un coche que circula por Australia. La lente de esta máquina podría encontrar también un plato de sopa caliente en la Luna al estar concebida para rastrear objetos luminosos y el calor más allá de los confines del universo.


Bajo un sol de justicia, los Reyes, al igual que el resto de convidados a este acto, pudieron observar la majestuosidad de esta infraestructura concebida y construida en España y que ha costado más de 130 millones de euros. «Los esfuerzos en I+D+i y también en educación resultan especialmente necesarios en estos tiempos de grave crisis económica para reemprender con éxito el camino del empleo, del crecimiento y del mayor bienestar social», manifestó el Rey tras recorrer las entrañas de este telescopio instalado en el Observatorio Astrofísico del Roque de los Muchachos.


La apuesta de don Juan Carlos por animar la inversión en I+D+i fue secundada por el resto de los representantes de instituciones públicas y académicas que asistieron a la cita. Canarias «está demostrando que puede ser un centro de referencia científica, más allá de sus excelencias climáticas», apuntó el rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), José Regidor, quien, sin embargo, quiso hacer una advertencia: «Es necesario elaborar una ley de mecenazgo que anime al capital público a participar en este tipo de iniciativas», señaló, al tiempo que consideró que sólo con incentivos fiscales será posible animar a las empresas a colaborar con las instituciones públicas en este tipo de proyectos.


Por esta razón, Ruiz Alzola se mostró completamente convencido de que muchas empresas tienen ahora la ocasión de desarrollar la tecnología necesaria no sólo para abastecer las necesidades del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC). «A partir de esa tecnología científica puede surgir otro tipo de estudios y de trabajos para aplicaciones distintas a las de la astronomía», insistió el director de la Agencia Canaria de Investigación del Gobierno autónomo.


De hecho, la clave de este instrumento es su espejo primario, fabricado con vitrocerámica «maravillosamente pulida» y dotada de un coeficiente de dilatación prácticamente nulo para que las oscilaciones altas de temperatura no interfieran en las captaciones. «De la astrofísica vienen esas vitrocerámicas que hoy en día conocemos todos», señaló Ruiz Alzola.


Galileo Galilei fue un gran creyente que vivió una mala experiencia «por la obcecación y la falta de luces» de una persona. Ésta fue la reflexión que hizo ayer el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, quien asistió «encantado» a la inauguración del «Grantecan». El prelado de origen palmero reconoció, no obstante, que «para creer lo que dicen que ven hoy en día los astrofísicos también hay que tener mucha fe».


Campechano y, como siempre, muy amable, Bernardo Álvarez consideró que las observaciones que hacen los telescopios a objetos que se hallan a millones de años luz significan un gran avance para la humanidad. «Estoy encantado de estar en la presentación en sociedad de esta máquina», insistió el mitrado, «porque estoy convencido de que conocer la inmensidad del universo nos acerca a Dios», añadió.

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