TINO PERTIERRA
Marcela no se considera extremista pero a veces tiene gustos que chocan entre sí. Aparentemente: detrás de toda elección siempre hay una corriente subterránea de motivos y razones que la explican y, si fuera necesario, la justifican. Por ejemplo, una de sus películas favoritas es «El club de la lucha», cine agrio, radican en algunas propuestas, hostil hacia muchos esquemas de la sociedad, alérgico a las escamas de la suciedad. Cine inconformista y turbio, una de esas rarezas que Hollywood fabrica de vez en cuando para extrañeza de sus detractores porque rompe con todo y deja una sensación de desasosiego por su afán de demolición, abajo las ruinas de un mundo corrompido y contaminado. Pero... también le gusta «Amélie», y eso no es algo que ayude a atar cabos porque «Amélie» es... es... ¿cómo la definió su amiga Lucía? «Bonita». Sí, luminosa, optimista, positiva, llena de personajes que saben sacar partido a las situaciones más adversas, sentimientos limpios o, al menos, pulcros que hacen del mundo un lugar acogedor donde aún es posible tener confianza en el ser humano y no tirar la toalla. Sí, se lo pasa en grande con esa película en la que amor lo puede todo, incluso a los caprichos del destino que se empeña en poner en serios aprietos a los amantes de piel efervescente, y se siente muy próxima a esa muchacha (Amélie Poulain, qué bien suena), a esa persona de apariencia vulnerable que imagina, crea vidas paralelas a la gente, construye un universo especial de urgentes emociones en su mente... Gracias a Amélie, las personas encuentran su lugar en el mundo, el azar hace las combinaciones necesarias para que la felicidad no sea una quimera, y en los muros se pueden leer frases como «Sin ti, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las emociones de ayer», palabras con las que Marcela siente una afinidad especial. Demolición de las costras malolientes de la sociedad, complicidad con una muchacha que aún cree en el futuro y alimenta su fantasía de realidad. ¿Gustos opuestos? No, gustos que se necesitan para entender mejor a Marcela.