POR CUCA ALONSO
Arquitecto, músico, capitán de yate y piloto. Diego Cabezudo Fernández, un humanista que se define ante todo como playu, se asoma hoy a la entrevista festiva de «Grandes de la Semana Grande».
-Bajo todas sus actividades, ¿usted quién es?
-¿Puedo decir que un hombre alto, guapo, moreno de ojos verdes?
-No, porque hay foto.
-Bien, tengo 64 años, cuatro hijos, tres nietos y medio, una guitarra, un piano, muchos lápices, una huerta y varias gallinas ponedoras.
-De lo cual se deduce que el avión y el yate son prestados...
-Conservo buenos amigos con barco, y el avión se alquila.
-Luciendo tantos títulos, ¿de qué vive?
-Hasta ahora, de los lápices; pero como esto siga así tendré que echar mano de cualquier otra cosa.
-¿Dónde ubicaría la casa de sus sueños?
-Frente al mar y en los alrededores de Gijón. Soy muy playu.
-Puestos a soñar, ¿qué tal si firmáramos un rascacielos en Manhattan?
-No me hace especial ilusión. Creo que vivir y trabajar a demasiada altura no es natural ni bueno.
-¿Cree que ha caído sobre el urbanismo gijonés una maldición gitana?
-No, son cosas que ocurren en las mejores familias. Si la legislación urbanística ya era compleja, no digamos ahora con la autonómica.
-¿Sigue pensando que soterrar la circulación del Muro es una fórmula ideal?
-Sí, y paralelamente ensancharía el paseo para eliminar las sombras. Éste es un proyecto que en su momento presenté al concurso de ideas, y estoy seguro de que se hará algún día, aunque yo lo vea.
-¿Y le gusta el Muro de los espejos?
-No.
-¿A quién envidia? Sáenz de Oiza, Fisac, Moneo, Bofill, Tusquets, Calatrava...
-A Bofill, con quién trabajé de estudiante, por lo bien que sabe promocionarse. Pero, sobre todo, a Óscar Tusquets; pinta extraordinariamente, aunque es una faceta de él que casi nadie conoce, y escribe mejor. Además su diseño industrial y su arquitectura están cargados de sentido común, algo que echo en falta hoy en día.
-Tiene usted buena voz y excelente guitarra, ¿a quién daría una serenata?
-Ya di bastantes cuando estaba en la tuna.
-¿Y nunca le han mandado con la música a otra parte?
-Ya lo creo... muchas veces, casi siempre que me pongo a tocar.
-Digamos que a las seis es la cita...
-Tuve que anularla porque había quedado con usted a las siete y no quería retrasarme.
-Por cierto, ¿sabe si en las sex-shop admiten tarjetas de crédito?
-No tengo ni idea, pero supongo que sí.
-¿Cuál es el taco más grueso que suele utilizar?
-Necesitaría el pitido que emplea televisión, para amortiguar. C...piii, jo...piii, hijo de p....piii
-¿Conoce la playa de Bayas, concejo de Castrillón?
-No.
-Es nudista...
-Pues sigue sin interesarme.
-Sé que ha navegado en el «Juan Sebastián Elcano». ¿Es la Armada su ilusión perdida?
-Es ilusión, pero no perdida, ya que he podido satisfacerla bien. Mantengo muy buenas relaciones con la Armada y he navegado en toda clase de barcos de guerra. Sí, la Armada hubiera podido ser mi profesión alternativa.
-¿Cómo piensa celebrar el día de Begoña?
-Si el tiempo lo permite, saldré a volar; ver Asturias desde el aire es precioso. Después, un baño en la playa y, al mediodía, almuerzo con mis hijos y nietos en el jardín. ¿No es un buen plan?
Diego Cabezudo Fernández / Arquitecto