Barcelona / Oviedo
Agencias / P. G.
Helen Seger tiene un brillante currículum como directora de marketing. Ha estado al frente de este departamento como ejecutiva al mando en firmas como Swatch y la aerolínea FlyMe, y ahora desembarca en España. Pero en la Península no se la ha descubierto por su trabajo, sino por ser la esposa de la nueva estrella del Barça, Zlatan Ibrahimovic.
Seger se aleja del estereotipo de mujer que suele rodear a los futbolistas. Con 39 años -once más que Ibrahimovic- su carrera en el mundo de los negocios va viento en popa, posee un físico que no pasa desapercibido y con su marido y sus dos hijos (Maximilian, de casi 3 años, y Vincent, de 1 año) forma un equipo que funciona dentro y fuera del campo.
Ella le llama cariñosamente «mocoso», y él presume de la inteligencia de su mujer, a la que define como su «máxima consejera». Los medios de comunicación especularon en el pasado sobre el estado sentimental del jugador, a lo que respondió: «¿Mujeres? Para mí sólo hay una, la primera y la última». «Llevamos siete u ocho años juntos y nos conocemos muy bien. Ella sabe cómo es esto del fútbol y hablamos mucho», apostilló Ibrahimovic.
Ella sabe que vale mucho más de lo que las revistas del corazón publican sobre su vida, y así lo ha manifestado en repetidas ocasiones. «Soy una mujer fuerte e independiente, y he llegado a donde estoy por mi esfuerzo», asegura la sueca.