Ibrahimovic y Berger se criaron en el mismo barrio de Malmo, Rosengard, en Suecia, y en 2001 coincidieron en una fiesta. El propio jugador admitió en una entrevista que no paró hasta que primero logró su teléfono «y, después, una cita». A partir de ahí, su historia de amor se desarrolló a caballo entre Holanda e Italia. Primero ella lo visitaba mientras él jugó en el Ajax, y después las visitas siguieron con el salto del jugador al Juventus. En 2005 se mudó con él a Turín, y desde entonces no se han separado.