Roma / Oviedo,
Agencias / P. G.
El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi -según su todavía esposa, un galán que «tiene necesidad de ser amado»-, afirma que «no sabía» que las «velinas», jóvenes azafatas y modelos que le rodeaban en sus fiestas, recibían mil euros por cada noche que pasaban con «Il Cavaliere», además de los gastos de transporte y hotel. Al menos, eso es lo que se desprende de las declaraciones al «Corriere della Sera» de Gianpaolo Tarantini, de 36 años, y más conocido como «el conseguidor», por su capacidad para satisfacer los deseos de Berlusconi.
«Quiero precisar que he recurrido a la prostitución y a la cocaína a fin de crearme una red de apoyos en el sector de la Administración pública porque pensaba que las chicas y la cocaína serían mis llaves de acceso al éxito en sociedad», reconoció Tarantini. «El conseguidor» confesó que, entre septiembre de 2008 y febrero de 2009, organizó 18 fiestas para el primer ministro en su residencia de la isla de Cerdeña, «Villa Certosa» (donde fueron captadas imágenes de chicas en topless), en el palacio Grazioli de Roma (donde Berlusconi pasó una noche con la prostituta Patrizia D'Addario) y en el spa Centro Messeguet de Todi, en la región de Umbría.
Según Tarantini, un total de 30 «buenas chicas» -en las imágenes de la derecha, ocho de ellas- amenizaron las veladas de Berlusconi. «Las prefería con vestidos negros cortos y con poco maquillaje», según Tarantini, y «cruzaban los puestos de seguridad sin control».
«El conseguidor» de jóvenes, que ha dado nombres de algunas prostitutas y chicas provenientes del mundo del espectáculo y la televisión, declaró haberse gastado mucho dinero en reclutar a las muchachas y así poder intimar con el primer ministro. Tarantini, propietario de la empresa de material hospitalario Tecnhospital, quería que Berlusconi le presentase al responsable de Protección Civil, Guido Bertolaso, para venderle su material.