Villaviciosa,
María José IGLESIAS
Pocas palabras, mucha acción y un número mareante de ceros en la cuenta corriente. Michal Solowow corre veloz con su Peugeot, pero aún es más rápido haciendo buenos negocios. En su calendario hay veinte días sagrados. Son los correspondientes al Campeonato de Europa de rallies.
Pilota desde hace diez años, aunque ya probó la emoción de las cuatro ruedas cuando era un adolescente, en su Polonia natal. Por hacer ha hecho casi de todo. Durante veinte años jugó al baloncesto. A los 28 fundó su primera empresa, una compañía dedicada al sector de la construcción. En Polonia el ladrillo también se puso de moda y Solowow, un auténtico lince de los negocios, supo ver la oportunidad en el momento adecuado.
Le gusta ganar carreras y millones. Pero no está especialmente interesado en exhibir sus triunfos. Al menos los profesionales. Ayer tuvo la deferencia de charlar con LA NUEVA ESPAÑA en un receso del Rally «Príncipe de Asturias», en Villaviciosa.
Enseguida deja claro que, aunque aparece en el puesto 407.º de la lista Forbes, el «quién es quién» de los millonarios del mundo, no ha hecho su fortuna con la intención de aparecer en ella. Ni en la Forbes ni en ninguna otra. Solowow es uno de esos hombres difíciles de encasillar.
En mayo ganó el Rally de Turquía. La prueba era la segunda del calendario del Campeonato de Europa de la especialidad. Solowow, nacido y residente en Kielce (Polonia), se ha ganado a pulso el respeto de sus colegas del motor.
De hecho, muchos de ellos ni siquiera saben que quien se sienta a su lado es uno de los 400 hombres más ricos del mundo, con una fortuna estimada en 130 millones de euros.
Se pone serio al hablar de economía. La crisis también le pesa. Aunque Polonia haya sido el único país de la Unión Europea con producto interior bruto positivo en 2008. Huye del triunfalismo. «No creo que esta situación sea una oportunidad para nadie, tampoco sé cuándo acabará ni cómo, nadie lo sabe». Gran parte de sus negocios se mueve en el sector inmobiliario.
No son los únicos. Ha tenido periódicos. Los ha vendido. «La prensa escrita está herida de muerte, quedarán las publicaciones especializadas». Aprovecha para decir que le gusta el diseño de LA NUEVA ESPAÑA y la digital, «lo encuentro muy claro, me ha gustado».
Su imperio particular también lo integran compañías químicas, de cerámica, de pavimentos de madera y una cadena de restaurantes de pescado y marisco muy popular en Polonia. Hace dos años se apartó de la primera línea de los negocios, pero sigue siendo un activo inversor en la Bolsa de Varsovia.
Asturias le ha gustado. «Es muy verde, me recuerda a Polonia, aunque allí los árboles son mayores». También se muestra interesado por la historia de las minas y por la llegada de la polaca Solvay a Siero, en el siglo XIX.
Sonríe cuando se le explica que «Asturias, patria querida», el himno del Principado, hunde sus raíces en Polonia. «No lo conozco, tendré que escucharlo». Seguro que lo hace, palabra de Solowow.
«No creo que esta crisis sea una oportunidad para nadie, no sé cuándo acabará ni cómo»
«No sabía que el himno de Asturias tiene origen polaco, no lo conozco, pero tendré que escucharlo»