Calais, Agencias
La Policía antidisturbios comenzó ayer a detener a los inmigrantes que se refugian en el campamento conocido como «La Jungla», situado en la ciudad francesa de Calais, donde se congregan para intentar alcanzar el Reino Unido.
Decenas de trabajadores de organizaciones humanitarias formaron una valla humana ante cerca de 100 inmigrantes que portaban pancartas con el lema «La Jungla es nuestra», aunque la Policía rodeó a la multitud, detuvo a los inmigrantes y los cargó en los autobuses.
El ministro francés de Inmigración, Eric Besson, tuvo que salir en defensa de esta operación que fue anunciada la semana pasada y que ha sido fuertemente criticada por las organizaciones humanitarias, que afirman que esta medida no hará nada por mejorar el problema de la inmigración ilegal.
«Queremos desmantelar este campamento, que es una base para los traficantes de personas», declaró podo después de que comenzara la operación. «Hay traficantes que hacen que esta pobre gente pague un precio extremadamente alto por un billete hacia Inglaterra», añadió Besson. «Esto no es un campamento humanitario, es una base para los traficantes de personas», aseguró.
Muchos de los inmigrantes comenzaron a llorar y a gritar cuando fueron detenidos y llevados fuera de estos asentamientos. Las organizaciones humanitarias indicaron que de los 1.500 inmigrantes que se concentraban en «La Jungla», la cifra bajó a unos 800 con el anuncio, en abril, de esta operación. Y que el lunes ya eran sólo 250 las personas concentradas en el campamento.
Según el informe final del Ministerio, 276 inmigrantes ilegales fueron detenidos durante el desmantelamiento de «La Jungla». De ellos, 135 «se declaran menores aislados». El desmantelamiento de este asentamiento apenas duró dos horas, si bien las labores de limpieza de la zona se extenderán hasta finales de esta semana, según el ministro. Besson detalló también que los 276 extranjeros en situación irregular fueron trasladados a seis locales de la región de Calais donde serán sometidos a audiencias individuales. De todos los detenidos, la mitad presentó solicitud de asilo y la otra mitad aceptó el retorno voluntario.