50.000 personas celebraron en Copacabana la designación de la ciudad brasileña como sede olímpica, mientras la tristeza se apoderaba de la plaza de Oriente
Anochecía cuando llegó al pueblo. Los ojos le picaban y el cuerpo le lanzaba inequívocos mensajes de alarma. Ya está bien, le decían sus piernas, queremos descansar. Tenía una excelente comunicación con ellas desde que dejó de bailar por culpa de...
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