La decepción se apoderó de las miles de personas que se había congregado en plaza Daley, en el centro urbano de Chicago, pues nadie podía creer que su ciudad había sido la primera en caer eliminada en la votación del COI. «Estoy impactado y entristecido. Nadie esperaba esto», confesaba el popular reverendo Jesse Jackson, uno más en el tumulto de la plaza.
Tokio, por su parte, se enteró de madrugada y en medio de la apatía de su temprana eliminación de la lucha por los Juegos de 2016. Y es que apenas unas 800 personas se habían congregado en el Ayuntamiento metropolitano, en el populoso barrio de Shinjuku, y otras 300 en la torre de Tokio, una recreación japonesa de la torre Eiffel, para seguir la votación.