Oviedo, Ch. N.
La idea, desde luego, no era nueva en absoluto. De hecho, recordaba bastante a la humorada de Marcel Duchamp cuando, en 1919, le puso bigote a «La Gioconda». Sin embargo, lo que hace noventa años era vanguardia, hoy puede provocar un disgusto a los gestores de lo artístico. El Museo de Bellas Artes de Bilbao tuvo que anular esta semana toda la publicidad de su exposición «El joven Murillo» ante el peligro de que el autorretrato empleado para la campaña, una de las joyas de la muestra, no viajara finalmente a Bilbao. Al propietario, desde Nueva York, no le hizo ninguna gracia que la agencia de San Sebastián Herederos de Rowan hubiera discurrido utilizar su cuadro para el cartel publicitario con un ligero añadido: un «piercing» en la ceja derecha de Murillo.
El resultado, «arriesgado y muy divertido» según uno de los comisarios de la exposición, el profesor Benito Navarrete, no pareció lo mismo a los dueños del lienzo, fechado entre 1650 y 1655 y en el que un Murillo metido en la treintena se dibuja a sí mismo como un clásico. Ese simbolismo que encierra el autorretrato, el hecho de que jamás se haya expuesto en España y las largas y difíciles gestiones que habían logrado traer el lienzo a esta exposición, hicieron que el Museo de Bellas Artes de Bilbao diera finalmente marcha atrás y anulara toda la campaña de publicidad.
La retirada de toda la cartelería se produce in extremis, cuando quedan sólo dos semanas para que se inaugure la muestra. De hecho, el museo bilbaíno lamentó que la suspensión de la publicidad no haya podido ser totalmente efectiva porque buena parte de los anuncios se había contratado con mucha antelación y ahora resulta imposible cambiarlos. El Bellas Artes no valoró, en ningún caso, seguir con los carteles del Murillo con «piercing» y prefirió retirar la imagen modificada y emplear el original como reclamo, «para cumplir su voluntad y no herir sensibilidades».
Herederos de Rowan, la agencia de publicidad que ideó la campaña, guarda silencio y sólo en su cuenta de Facebook se hace eco de los artículos que han ido publicándose sobre la imagen de Murillo con el pendiente. Antes de que el propietario del cuadro presionara para retirar la cartelería de «El joven Murillo», el cartel ya había sido aplaudido por la crítica como una idea brillante y sintética y había provocado varios artículos en diversos diarios nacionales que aprovechaban la «gracia» de la campaña publicitaria para hablar de la muestra que se inaugura el 19 de octubre.