Madrid / Oviedo,
Agencias / D. O.
Nacieron hace 50 años, pero sus aventuras están más vivas que nunca. Los héroes galos más famosos de la historia del cómic celebran su cumpleaños por todo lo alto con «El aniversario de Astérix y Obélix-El libro de oro», un álbum del que hoy salen a la venta tres millones de ejemplares en todo el mundo.
Astérix y Obélix no se jubilan, a pesar del intento de su dibujante, Albert Uderzo, de imaginar en las primeras páginas qué habría sido de ellos cincuenta años después de su nacimiento, de recrear una aldea en la que los romanos han arrasado los bosques para construir ciudades, y de mostrar a un Astérix que ya es abuelo y a un Obélix desmoralizado por el paso del tiempo.
Pero el lector podrá disfrutar de las viñetas con toda su esencia, porque Obélix propina al propio Uderzo, que aparece para saludar a sus héroes, un fuerte puñetazo que le invita a devolver a los personajes su aspecto tradicional.
Y vuelven invitados a una gran fiesta, estas bodas de oro en las que cada personaje aportará un regalo simbólico y en la que no faltan piratas, legionarios romanos y guiños a las aventuras más míticas, a grandes artistas como Rodin o Delacroix o a leyendas musicales como los «Beatles» o Michael Jackson. «El Aniversario de Astérix y Obélix-El libro de oro», que sale a la venta simultáneamente en 15 países y en más de cien idiomas -con ediciones en castellano, catalán, gallego y euskera-, rescata un texto que el guionista René Goscinny nunca llegó a publicar: una risueña guía de viajes para la que Uderzo ha elaborado nuevas ilustraciones que se suman a las viñetas inéditas del álbum.
El lector podrá reconocer también algunas viñetas de historias anteriores, que han sido retomadas en este homenaje para recordar algunas de las 33 aventuras que tienen lugar en la famosa aldea de las Galias, con diálogos adaptados a estas nuevas historietas cortas.
El resultado es un libro que «no decepciona, no sólo porque remita a tiempos pasados, sino porque mantiene la frescura y el humor de los primeros tiempos», aseguró el periodista y declarado «fan de Astérix» Alberto Vila en la presentación de la edición en castellano.
Pero si la muerte de Goscinny, en 1977, no supuso el fin de Astérix, Vila tampoco espera que las aventuras terminen en estas bodas de oro, porque Astérix es un personaje «inmortal, muy enraizado en el carácter francés y con referencias a la actualidad que le hacen muy vivo».
Para hacer accesibles todos los guiños al lector, los traductores de cada lengua han hecho algunas modificaciones, pero no todas han pasado ese filtro, como demuestra la negativa de reemplazar a un cómico francés por Chiquito de la Calzada por considerar que «bajaba el nivel cultural de Astérix», según la editora de la versión española, María José Guitian.