Gijón, Eloy MÉNDEZ
«Un alfiler, por favor». A Norma Duval le preocupaba ayer tapar escote. La culpa la tenían el frío y la lluvia, que la acompañaron de camino a la calle Corrida, donde promocionó la nueva temporada de un comercio textil y lució tipazo. O «tipín», según los gustos. Porque algunas de las numerosas fans que la esperaban en el comercio, pensionistas bien arregladas en su mayoría, le comentaron con tono de madre consejera que su reciente divorcio le había costado unos cuantos kilos. «Está demasiado delgada, mucho más que en la tele, pero es guapa a rabiar», destacó María Josefa Alonso nada más vio a la vedette cruzar la puerta, con paso firme, falda y chaqueta negra sobre blusa blanca, bolso a juego, zapatos de tacón y sonrisa inmóvil.
Cuando el alfiler convirtió en implícito lo que antes no lo era, comenzó la sesión. Primero, foto de grupo con el medio centenar de seguidoras del papel couché, que se daban empujones para figurar junto a la musa. «Yo prefiero ponerme un poco lejos, que me deja en evidencia», le soltó Amalia Gómez a una amiga. Con tanto choque, acabó en la quinta fila. En frente, algunas nietas fotografiaban a las «yayas» con su teléfono móvil. «¡Sácame guapa!», gritaba la afortunada que se colocó junto a Norma. Mientras, el bellezón sonreía y se atusaba la melena. «¡Tremenda!», le gritó desde la calle una voz masculina para dejar claro que mujeres de ese porte no se ven todos los días.
«De mi anterior etapa personal no hablo porque es algo pasado, hoy vengo a disfrutar de Gijón». Nadie le había preguntado, pero la Duval ya había respondido antes si quiera de empezar a firmar los catálogos de moda con los que las clientas de Punto Roma hacían cola frente a la mesa que ella presidía. Así, eliminó de un plumazo el fantasma de José Frade, su marido hasta hace cuatro meses y que ahora abre los programas del corazón por encargar un informe para desguazar supuestamente la honra de reputados periodistas «rosas».
Muerto el morbo, el personal se interesó por cuestiones convencionales, de las que no dan problemas. «Este año se va a llevar el azulón o el violeta, aunque yo siempre recomiendo el negro, que nunca se pasa de moda», aconsejó Norma a todas las que quisieron saber qué comprar de cara a este otoño-invierno. «En esta tienda vais a encontrar cosas bonitas para la imagen y para el bolsillo», le aclaró a alguna despistada que preguntaba por los precios, debidamente indicados al lado de cada prenda en etiquetas tamaño elefante. «Sí, sí, tengo proyectos en mente, pero son sorpresa, sorpresa», concluyó para dejar a todo el mundo a medias.
«Hacía tiempo que no venía por Gijón, una ciudad que me encanta y en la que actué varias veces hace años», señaló. De su corto periplo por Asturias, con billete en clase business de ida y vuelta para el mismo día, sólo lamentó el mal tiempo. «Es normal», rectificó acto seguido, cuando una de sus incondicionales le señaló que por latitudes septentrionales «que te llueva en noviembre» no es ninguna casualidad.
Después, continuó de autógrafo en autógrafo y de fotografía en fotografía . «Fíjate cómo posa, se nota que está acostumbrada, tiene muchas horas de vuelo», comentó en la cola Carolina Prendes. «Es mucho más agradable en persona que lo que dicen los de la prensa», apuntó Beatriz Luna, que siempre que podía hacía «click» con su cámara desde la distancia. «Y lo bien que le vino dejar al Frade», le respondió varias cabezas más adelante otra fotógrafa espontánea. «Pues sí, porque mira que era feo y, encima, un machista, que no le dejaba ni salir a bailar», añadió en este diálogo anárquico María Jesús Martínez.
Cuando Norma abandonó el local, había conseguido animar la tarde a unas cuantas habituales de la tienda. «Por ellas, lo que haga falta», dijo. Un acompañante con estética metrosexual le abrió su paraguas junto a la puerta. La artista se giró, se despidió de las dependientas y, como el frío y la lluvia apretaban todavía más que una hora antes, miró al cielo, bajó la cabeza y se ajustó el alfiler.
«Tengo proyectos profesionales en mente, pero, de momento, son sorpresa, sorpresa»
«Este año se van a llevar el azulón y el violeta, pero yo recomiendo el negro, que nunca pasa de moda»