Trasona/Gijón, J. E. CIMA
Dos policías de superlujo patrullan cada tarde por las calles de Gijón: son Carlos Pérez «Perucho» (Cangas de Morrazo, 1979) y Saúl Craviotto (Lérida, 1985). Pocos ciudadanos son capaces de adivinar que el uniforme azul marino de las fuerzas de seguridad envuelve el torso de dos deportistas de élite, los actuales campeones olímpicos de piragüismo en Pekín, en la modalidad de K-2 500 metros. Se trata de una pareja de oro cuyo trabajo oficial es mantener el orden en las calles de Gijón. Perucho y Craviotto levan una vida llena de ajetreo, a caballo entre el campo de regatas y la actividad policial. Aunque ahora están en pretemporada, medio día lo pasan dando paladas en el Centro de Alto Rendimiento del embalse de Trasona o reforzando musculatura en el gimnasio, bajo la dirección del técnico luanquín Miguel García. Y el otro medio lo ocupan en labores de vigilancia.
El palmarés de ambos policías es de asustar: el gallego de 30 años, que reside en Luanco, ya fue campeón mundial en K-1 en 200 metros en 2005 y subcampeón en 2003 y 2006. El catalán de 24 años, que heredó la afición por el piragüismo de su padre y de su hermano, fue subcampeón mundial junior en K-2 y campeón de Europa sub-23 en K-1.
El histórico triunfo en Pekín fue para ambos «sensacional, porque no estábamos acostumbrados a correr juntos e íbamos a por la medalla de bronce. Luego tuvimos un gran día y logramos el oro», rememora Craviotto. Perucho añade que la primera semana de acoplamiento fue «patética: nos caíamos porque nos avisaron a última hora. Pero como los dos somos parecidos paleando, explosivos y rápidos, cuando cogimos el truco y la técnica resultó fantástico».
Ambos reconocen que las noches anteriores a la disputa de los Juegos «pasamos bastantes nervios y a la hora de dormir dábamos muchas vueltas a la cabeza pensando en el reto que teníamos delante. Pero eso forma parte del deporte de élite, hay que saber aguantar la presión y al final llegó el triunfo».
Para los Juegos de 2012 en Londres tienen previsto cambiar la distancia, pasando de 500 a 200 metros. Este año, con los Mundiales en agosto en Polonia y luego el Europeo en Trasona, será de acoplamiento. «Los entrenamientos son muy diferentes porque al ser más explosivos es preciso trabajar de forma diferente», señala Craviotto. Perucho tiene claro que «las diferencias van a ser más cortas porque son 200 metros y nos interesa más esta distancia que ir a competir en los 1.000 metros».
Tras el triunfo en Pekín cumplieron la promesa de hacer el Camino de Santiago. Y cuando se ganó el Mundial bajaron 150 kilómetros en piragua desde los Pirineos a Lérida. Craviotto y Perucho prometen que si se coronan en el Mundial «haremos otra aventura, pero esta vez en Asturias».
Lo de integrarse en la Policía Nacional surgió durante una concentración con la selección. «Nos lo ofrecieron y nos gustó porque tienes el futuro asegurado», comenta Perucho. La realidad es que «no se vive mal y nos dan facilidades para entrenarnos. Hacemos turnos de mañana o tardes y algunas veces de noche», dice Craviotto.
De los momentos duros que le toca vivir a un policía, Craviotto recuerda uno «en que tuve que convencer a alguien que se quería suicidar. Parece mentira, pero con luna llena aumenta el número de suicidios. ¿Se pasa miedo? No. Hay tensión porque cuando te llaman no sabes qué te vas a encontrar. Gijón, según las estadísticas es de las ciudades más seguras».
Entre las anécdotas de servicio, Perucho narra que «en una redada en un bar, al cachear a un joven me reconoció y me preguntó que si no era el del oro de Pekín. Quedé paralizado y pensando " vaya, en qué sitios te reconocen" porque con este traje y gorra pasamos desapercibidos casi siempre. También en las manifestaciones hay momentos de tensión, pero como tenemos compañeros experimentados se ponen por delante y nos dicen cómo actuar».
El grupo de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional de Gijón cuenta con un grupo excepcional, ya que además de Craviotto y Perucho cuenta también con el riosellano Fran Llera, que es campeón de España y del Mundo por relevos, y con el parragués Javier Hernanz, que logró la máxima distinción en los Campeonatos Nacionales.