Oviedo, Agencias / R. L. MURIAS
La Infanta Elena y Jaime de Marichalar se divorcian de mutuo acuerdo tras dos años separados. Los duques de Lugo, que en noviembre de 2007 anunciaron mediante un comunicado de la Casa Real el «cese temporal de la convivencia», han decidido dar el paso definitivo y divorciarse, según fuentes del Palacio de la Zarzuela. La Casa del Rey prefirió no ofrecer ningún dato sobre el divorcio.
Desde que se casaron en la catedral de Sevilla, el 18 de marzo de 1995, han sido continuas las noticias que aseguraban que el matrimonio atravesaba diferentes crisis, pero la pareja siguió compartiendo residencia hasta noviembre de 2007.
Fruto de su unión nacieron dos hijos, Juan Felipe Froilán, de 11 años, y Victoria Federica, de 9. Tras separarse, Jaime de Marichalar continuó viviendo en el que había sido domicilio conyugal, en un ático del barrio de Salamanca de Madrid, y doña Elena se trasladó a otra residencia con sus hijos.
La hija mayor del Rey protagonizó la primera boda real que se celebraba en España desde el año 1906. La ceremonia fue televisada, y al enlace asistieron 1.300 invitados y representantes de 33 casas reales. Aunque el compromiso oficial de los duques de Lugo se hizo público pocos meses antes de su boda, doña Elena y Jaime de Marichalar se habían conocido siete años atrás en París, cuando la Infanta se trasladó a la capital gala para perfeccionar su francés.
Una vez casados y después de una estancia de dos años en la capital francesa, en donde Jaime de Marichalar, economista, trabajaba en una entidad bancaria, los duques de Lugo establecieron su residencia en Madrid, en donde nacieron sus dos hijos, Juan Felipe Froilán (1998) y Victoria Federica (2000).
El Rey Juan Carlos concedió a su hija el título de duquesa de Lugo, que no es hereditario, y que Jaime de Marichalar no podrá seguir utilizando una vez se firme el divorcio.
En diciembre de 2003, el duque de Lugo sufrió un ictus cerebral mientras practicaba bicicleta en un gimnasio de la capital española. Su recuperación fue lenta y todavía arrastra secuelas físicas del infarto cerebral, aunque no le ha impedido seguir ligado al mundo de la moda y del diseño, que se ha convertido en su gran pasión. En octubre de 2002 la Infanta se trasladó a vivir durante once meses a Nueva York para acompañar a su marido durante su tratamiento de rehabilitación en la ciudad estadounidense. Después regresaron a España, pero cada vez era más frecuente verles por separado en actos públicos.
Doña Elena trabaja ahora como directora de la Fundación Mapfre, mientras que Jaime de Marichalar, experto en moda, es asesor de varias marcas de ropa y de otras entidades financieras.