Oviedo,
María José IGLESIAS
Que Sarah Palin no es el colmo del progresismo no es un descubrimiento. Que no cree ni en la teoría de la evolución son palabras mayores. Es una de las perlas que contiene «Going Rogue, An american life» -algo así como «Voy por libre, una vida americana»-, las memorias de la ex gobernadora republicana de la fría Alaska, desplegadas en 432 páginas, desde hoy en las librerías estadounidenses por 29,98 dólares en versión tapa dura.
Las editoriales Harper Collins y Zondervan describen la obra como una «autobiografía política». Ni los libros de Obama han despertado tanta expectación como el «breviario» de Palin, por el que ha cobrado dos millones de dólares. Los analistas lo califican de pistoletazo de salida a la futura candidatura por el Partido Republicano en 2012. Ella, encantada con el revuelo mediático, ni confirma ni desmiente. Se ha rodeado de fieles. La coautura de la biografía es Lynn Vincent, conocida opositora a los gays. El libro va camino de erigirse en la nueva biblia de los ultraconservadores americanos para estas Navidades. La cadena Fox, en pleno fuego cruzado con el presidente Obama y su gobierno, es una de las valedoras del «bestseller» de «Miss Walisa», que por esos milagros de internet -el libro se ofrece en Amazon por 9 dólares- ya figura en las listas como la escritora más leída.
Ayer el «Washington Post» publicaba una lista de «Diez mentiras» contadas por la ex alcaldesa de Walisa, capital de Alaska con 7.000 habitantes. «Sarah Barracuda» se suelta la melena y rebela, por ejemplo, que durante la campaña, en Nueva York, se negó a estrechar la mano de Oliver Stone. El motivo: el apoyo del director de cine a Hugo Chavez y a otros comunistas.
La dama de hierro americana, de 45 años y adalid de los sectores más conservadores del partido, no dedica ni una línea a Levy Johnston, el adolescente que dejó embarazada a su hija Bristol. Su ex yerno se vengará apareciendo desnudo en la revista «Play girl».
Los dardos de la cazadora de osos también apuntan certeros a algunos integrantes de la campaña del senador McCain, que la eligió como compañera de fórmula, para ganar votos femeninos. El ex jefe de la campaña, Steve Schmidt, a quien Palin critica sin pudor, ha dicho que las acusaciones que le formula la ex candidata son «todas inventadas». Ella le describe como «un tipo frío, de rostro adusto», que trató de explicar los problemas de la campaña culpándola de padecer depresión posparto y que, incluso, trató de dictarle su dieta.
Para promocionar el libro y su propia carrera política Palin ha iniciado su gran semana mediática, que incluye entrevista con Oprah Winfrey y una gira por siete estados, que según los expertos serán cruciales en la campaña para las presidenciales de 2012. La primera parada será mañana en Michigan. Eugene Robinson, premio «Pulitzer» 2009, catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y editor de la sección Exterior del «Washington Post», ya ha bautizado a una nueva raza de americanos. Son los «palinitas». De momento han ganado las elecciones en Virginia y New Jersey. Palin carga sus armas.