TINO
PERTIERRA
Por qué Sergio sigue utilizando como tono de su teléfono móvil el que viene por defecto? La respuesta que viene en seguida a la mente es: vagancia. Pero las cosas nunca suelen ser tan evidentes, ni siquiera en detalles nimios. En realidad, los detalles nimios son los que más información aportan sobre una persona. No es por vagancia. Todo lo contrario. A Sergio le disgusta el exceso de comodidades que pueda abonar su conformismo. Y renuncia a convertir la banalidad en objeto de estudio: se niega a tomar una decisión sobre qué música elegir, y realizar los trámites necesarios para el trasvase le producen pereza y cierto desdén. La vida hay que invertirla en cosas más importantes, en proyectos menos intrascendentes, lo malo es que el mundo no está hecho a su medida y sus costuras le aprietan hasta casi quitarle la respiración. Se siente dentro de un traje dos tallas más pequeño y necesita disimularlo intentando pasar por una persona infranqueable a los pequeños juegos mundanos con los que los demás intentan reforzar su autoestima, o proteger sus señas de identidad mandando señales, musicales en este caso. ¿Por qué rebajar sus gustos y convertirlos en carne picada para móvil? Son demasiado importantes para él, y no cometerá el error de rebajarlos de categoría porque le ha costado mucho conseguirlos. Hay un poco de altanería en ese gesto, en algunos momentos se siente superior a los demás por mantenerse alejado de la corriente mayoritaria, pero esa tentación elitista la aplasta con un rasgo de humor que suele caracterizar a quienes han descubierto que sus necesidades no coinciden con sus deseos: ayudar a que el prójimo se mantenga alejado de las contaminaciones ajenas, también llamadas modas. Su teléfono es libre, y por eso su música por defecto es, en realidad, una virtud de la que se enorgullece, aunque se ría de ella. En conclusión, no hay vagancia en inmovilizar el tono original de su móvil. Es su forma de decirle al mundo que su cobertura está al máximo.