Rabat, Agencias
Una rápida visita a Marruecos, con agenda apretada, efectiva y protocolo concentrado con la familia real. Los Príncipes de Asturias llegaron ayer a la una de la tarde al aeropuerto de Rabat-Salé para inaugurar las nuevas instalaciones del Instituto Cervantes en la capital marroquí, que se ha ampliado ante la demanda de clases de español.
Don Felipe y doña Letizia fueron recibidos a pie de pista por el príncipe Muley Rachid, hermano del rey Mohamed VI de Marruecos, acompañado por un destacamento de la Fuerza Real del Aire marroquí, y, ya en la sala de autoridades del aeropuerto, las autoridades marroquíes ofrecieron a los Príncipes de Asturias leche y dátiles, el recibimiento tradicional en este país.
A continuación, don Felipe y doña Letizia se dirigieron al Palacio de Huéspedes Reales, donde almorzaron junto a Muley Rachid y otra hermana del monarca, la princesa Lalla Asma, a quienes se sumaron los ministros de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, y marroquí, Taib Fasi Fihri.
Ya en la harina de la inauguración del ampliado Instituto Cervantes de Rabat, don Felipe enfatizó en sus palabras el «excelente estado de las relaciones bilaterales», que, a su juicio, se traduce en la «voluntad firme de abordar conjuntamente los retos y los desafíos que plantea ese camino». Se refería, precisó, a terrorismo, inmigración y cooperación empresarial.
Antes de dejar Rabat, los Príncipes recorrieron la apreciada Biblioteca Benito Pérez Galdós.