Un «cesto» que gusta, pero que no tiene el tirón de Australia ni el tamaño de China

07.05.2010 | 09:54

Oviedo, María José IGLESIAS

La colonia asturiana de Shanghai asiste expectante a los primeros días de Expo. Cada uno desde su lugar en una sociedad repleta de extranjeros que apenas se entremezclan con los foráneos. Uno de ellos es el cónsul general de España desde 2007, el gijonés Alberto Segura, que, como máximo representante diplomático en la mayor ciudad de China, vive jornadas frenéticas.


La salense Verónica Menéndez y su marido Juan Gutiérrez llevan siete años en China. En Shanghai tienen la base de operaciones de su empresa. Las primeras impresiones sobre el pabellón de España les llegan de amigos que ya lo han visitado. En general el «cesto» -así se conoce al pabellón en la ciudad, por su estructura de mimbre- gusta, pero no resaltan nada en particular. «No tiene el tirón de otros, como el de Australia o Chile». O como el de China, descomunal.


Verónica Menéndez no pasa por alto las colas kilométricas para acceder al recinto. «La gente se queja, por eso esperaremos». En los últimos meses la urbe, en la que resulta difícil encontrar hueco para poner un pie, parecía un campo de batalla. «Había obras día y noche, pero la ciudad ha mejorado».


Otra asturiana, Telma Ortiz, hermana de la Princesa Letizia, formó parte de la delegación de Barcelona, en la inauguración, como responsable del área Asia-Pacífico del Ayuntamiento de la Ciudad Condal. El diplomático de origen asturiano Javier Conde-Saro también estuvo en la Expo. Hasta hace unos meses presidió el consejo de administración de la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales SEEI. Eva Rodríguez, directora de Relaciones Internacionales de Universia, estuvo tres meses en Shanghai. Vio mucho turista chino y poco occidental. «Cuando se viene a China hay que saber mirar como ellos, es algo así como dar un vistazo rápido, una mirada etérea que no se detiene».

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