Abrazos a la Princesa con la bata de andar por casa

14.05.2010 | 10:17

Santiago, C. V.


Los Príncipes recibieron la principal herramienta del romero nada más llegar a San Paio. Allí mismo, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, les ofreció un bastón a cada uno para ayudar a guiar sus pasos. Vestidos de forma deportiva, la pareja real enfiló hacia Santiago con entusiasmo.


Desde el principio, algunos romeros intentaron acceder a ellos, aunque el dispositivo de seguridad que rodeaba a la pareja se lo impidió. Ese fue el caso del granadino José Carlos Jiménez, que deseaba entregarle a don Felipe el emblema de la Hermandad de los Universitarios de Granada.


Después, los escoltas parecieron relajarse y varios grupos de peregrinos asistieron al paso de sus altezas reales atraídos por la elevada presencia de medios de comunicación. En las laderas del Monte do Gozo, desde donde se atisban ya las torres de la Catedral, una vecina salió de casa con la bata puesta para abrazar a doña Letizia sin encontrar ninguna dificultad y, poco después, una peregrina, que tampoco halló ningún impedimento, le ofreció a don Felipe unas flores que éste entregó de inmediato a su esposa.


Algunos peregrinos, sin embargo, reprocharon a los Príncipes no haber hecho suficientes kilómetros para notar ampollas en los pies. Otros les recibieron en la plaza de A Quintana coreando consignas la republicanas. Pero la mayor parte, sencillamente, se contentaron con aplaudir.

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