Oviedo
Shakine Ashtiani aguarda desde 2005 en una cárcel iraní a que el Gobierno de su país y el tribunal islámico que la juzgó decidan cuándo morirá.
Ahstiani, de 43 años y madre de dos hijos, será enterrada hasta el pecho y golpeada con piedras que no sean tan grandes como para matarla de forma instantánea ni tan pequeñas que no le causen ningún daño.
Se la acusa de mantener una «relación ilícita» con el asesino de su marido. Su anterior abogado, desesperado, difundió el caso de Ashtiani en su blog, logrando el apoyo internacional. Ahora espera el asilo político en Oslo para él y su familia tras ser interrogado por las autoridades iraníes.
Ashtiani apareció recientemente en la televisión iraní declarándose culpable y acusando a Occidente de «avergonzar» a su familia. Su actual abogado asegura que confesó bajo tortura.