06 de junio de 2016
06.06.2016
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Las comuniones y las bodas, una "coartada" casi perfecta

06.06.2016 | 01:42

Tener una boda o la comunión de un familiar muy directo se presume como "la coartada" casi perfecta para no estar en una mesa electoral, pero con matices. La Junta Electoral Central estableció que la coincidencia del día de las elecciones con la celebración de actos familiares "que resulten inaplazables o en los que el aplazamiento provoque perjuicios económicos importantes son motivo justificado de renuncia para ser presidente o vocal de una mesa, pero siempre que se den los siguientes requisitos: el interesado debe ser el protagonista del evento o guardar con éste una relación de parentesco de primer o segundo grado de consanguinidad (padres, hijos, abuelos, hermanos y nietos)". La Junta Electoral reguló estos supuestos hace ahora cinco años a raíz de las múltiples reclamaciones que solían producirse con motivos de las elecciones municipales y autonómicas, que suelen coincidir con la época del año en la que suelen celebrarse las primeras comuniones. En estas situaciones, los interesados deberán acreditar documentalmente la celebración del acto y argumentar su carácter inaplazable o los perjuicios económicos en caso de suspensión.

Ser madre de un bebé de hasta 9 meses, estar al cuidado directo y continuo de menores de 8 años o de personas con discapacidad o de familiares, también hasta segundo grado de consanguinidad, y ser madre o padre de un menor de 14 años que no puede estar al cuidado del otro progenitor también forman parte de la lista de causas que pueden eximir de estar en una mesa electoral.

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