Cangas del Narcea,
Pepe RODRÍGUEZ
Tiene muchas tablas en la vida y ahora se han subido a ellas. Así ha sucedido en Cangas del Narcea, donde un grupo de mayores del programa «Rompiendo distancias» ha realizado un montaje teatral en el centro Toreno, como muestra de todo lo que han aprendido en los talleres en los últimos meses.
Y, como sucedió en los años anteriores, el éxito de público en la función, en la noche del miércoles, fue contundente. El esfuerzo de la organización fue clave para la gran afluencia -los técnicos del programa hicieron una gran labor de promoción y facilitaron el transporte a los interesados-, pero también la respuesta de hijos, nietos y amigos de los actores. La obra, «Cosiquinas de Cangas», se adaptó para dar por el gusto de la gente de la comarca, tanto en el lenguaje como en el humor empleado, e hizo que todos rieran de lo lindo.
Ulpiano González, de 71 años, fue uno de los veteranos que repitió experiencia sobre el escenario, tras meses de ensayos. «Al principio se apunta mucha gente a los talleres, pero luego vamos viniendo menos a los ensayos. Aunque esto es bueno y muy divertido. Yo el primer año pasé muchos nervios, pero ahora ya no, que van tres años que lo hago, y quiero seguir haciendo de cura mucho tiempo».
Entre risas, José Rodríguez, «el cartero de Agüera de Carriles», tiene claro que el teatro «hay que aconsejarlo a todo el mundo, porque es una experiencia buenísima. Y el teatro se llena para vernos actuar». Enedina Fuertes, de 63 años, y Carmen Hidalgo, de 64, se muestran muy contentas con la experiencia. «Esto está genial, nos encanta», afirman. Para Fuertes, «Cosiquinas de Cangas» ha sido la primera función. «Me apunté hace dos años, pero tuve un problema de enfermedad y no pude venir. Así que estoy muy nerviosa y espero que salga bien», manifestó poco antes de iniciar la representación. Carmen Hidalgo lo tiene claro: «¿Qué más nos da cómo lo vea el público? Nosotras vamos a pasarlo muy bien y ya está».
Delfín García es de los más jóvenes, con 53 años. «No pienso perderme ni un año, siempre que pueda. No se sabe lo divertido que esto hasta que te subes al escenario». A Manuel Rubio, de 69 años, le tocó el papel de gaitero. «No me pilla de nuevas porque siempre toqué la gaita. Incluso la toqué en el extranjero, cuando estuvimos por la parte de Suiza».
Carmen Rodríguez, de 71 años, ya tuvo alguna experiencia en el mundo de la farándula, ya que de joven intervino en alguna que otra función. «¿Quién me iba a decir a mí que a la vejez iba a volver a hacer estas cosas?», dice. Al igual que sus compañeros, piensa ya en volver el año que viene al Toreno.