RIBADESELLA, M. TORAÑO
El primer sábado de agosto lo marco en el calendario nada más inaugurarlo. Es una fecha en la que no se puede faltar a la cita sellera, cosa que cumplo desde que tenía un año y le pegué una pedrada a mi madre en un pie en la orilla de Arriondas.
Las Piraguas son para mí una fiesta familiar, cosas que tiene la ascendencia piloñesa. Un padre con pasado como escudero de don Pelayo y una madre experta en coser collares de flores te hacen medio «tritona», los encargados de bendecir las aguas antes de la carrera.
Una de las mejores cosas que se pueden hacer después de ver la llegada en Ribadesella si el plan es familiar es acercarse a Llovio a comer unos bollos preñaos y empanada en plan campestre en los campos de Oba.
Para ver la salida en Arriondas lo obligatorio es madrugar, o no acostarse la noche antes, y disfrutar del ambiente del desfile, tomarse unas sidras e ir aclarando la garganta para cantar el «Asturias, patria querida», que me deja la mejor afonía del año, como la que arrastro hoy.
Si se va de acampada con los amigos lo imprescindible es la infraestructura y ser poco escrupuloso, porque son días en los que la higiene se resiente por mucho que lleve toallitas húmedas y se pegue duchas en la playa. No puede fallar la tienda de campaña, los sacos de dormir y la localización exacta de los supermercados y las gasolineras para no quedarse sin bebida, hielos y pan para los bocatas. El de ayer de pavo y queso, a las dos de la tarde, sirvió para recuperar fuerzas para toda la tarde y parte de la noche.
La paciencia también hay que llevársela puesta al Sella porque lo más normal es que pierdas a parte de la gente con la que sales entre un bar y otro, pero siempre conoces nuevos amigos (anoche cuatro extremeños) o te encuentras a compañeros de facultad de media España. La mayoría repiten y se vuelven tan expertos que parecen más selleros que los autóctonos.
En Ribadesella la visita obligada es a la playa, da igual el tiempo que haga. Es el lugar ideal para tomarte la última. Eso sí, hay que tener cuidado con quedarse dormido si hace sol porque conozco a alguno que pasó tantas horas con media cara en la arena que la otra mitad estuvo quemada cuatro días.
Algunos dicen que el Sella es todos los años igual, que siempre se hace lo mismo y yo creo que eso es lo mejor de las Piraguas: que vuelven el próximo agosto.