Las lolitas toman el té en Trasona

Las seguidoras de un movimiento nacido en Japón que recupera el estilo victoriano y sobrecargado celebran una merienda en las cercanías del pantano: «Todo es muy detallista», explica Tamara Ferrero

28.07.2013 | 03:25

Trasona, Olaya GONZÁLEZ


El movimiento lolita, originario de Japón, traspasa fronteras, y en su imparable expansión ha llegado a conquistar tierras corveranas. Ayer, la avilesina Tamara Ferrero, de 27 años, organizó un picnic-merienda al que acudió más de una decena de incondicionales de esta revolución nipona. «Nos une la cultura lolita. En Asturias somos bastantes chicas apasionadas por esta forma de vida», explica. Los fieles que se dieron cita ayer en los merenderos del pantano de Trasona, procedían de distintas partes de la geografía asturiana (desde Gijón hasta Oviedo, pasando por El Entrego). Es más, a la mesa se sentó también alguna catalana.


La cultura lolita se basa en los detalles, que embargan desde la moda hasta la repostería: «Es un estilo muy victoriano, incluso rococó, con mucha línea vintage; todo es muy detallista, no hay más que ver los "cupcakes"», explica Ferrero. En este movimiento la literatura también juega un papel fundamental: «Algunas de las chicas que están hoy aquí son ilustradoras de libros», subraya.


Pero la verdadera pasión de esta avilesina todoterreno es la moda: «Soy vendedora de ropa y complementos. Llevo tres años y medio con este proyecto y no me puedo quejar», sostiene. Su éxito no conoce de crisis, algo que achaca a la calidad de sus creaciones: «Ahora la gente busca las cosas hechas a mano porque sabe que son buenas y originales», afirma. Sin embargo, Ferrero aún saca tiempo para dedicarse a su otra gran pasión, la cocina: «Empecé a los 17 años», asevera.


Además de ser una figura respetada en la cultura lolita asturiana, Tamara Ferrero también tiene un blog, a través del cual vende sus creaciones: «Empecé haciendo cosas para mí, pero gracias al apoyo de mi familia y amigos y la gente que me sigue en internet, me animé a vender mis creaciones», subraya. Cada poco tiempo recibe pedidos de diversas partes de España, incluso ya ha enviado alguno al extranjero.


Pero la situación tampoco está para echar las campanas al vuelo. Ferrero cree que ahora no es el momento de abrir una tienda física: «Lo estoy mirando pero está muy complicado. La gente me aconseja esperar; no es un buen momento y seguramente me encuentre con más pérdidas que ganancias», lamenta. Pero mientras llega su momento, siembre cabe una merienda con amigas.

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