Indie hasta la cocina

Decenas de curiosos participaron en el Festival de Andar por Casa de Avilés, cargado de actividades culturales celebradas en domicilios particulares

09.07.2016 | 05:38
Dos participante aprenden a bailar bachata en un taller dedicado a la República Dominicana.
Dos participante aprenden a bailar bachata en un taller dedicado a la República Dominicana.

El Festival de Andar por Casa abrió ayer las puertas de nueve hogares avilesinos, en los que más de un centenar de personas realizaron un crisol de actividades. El fenómeno indie, impulsor de este tipo de actividades, confirmó que arraiga con fuerza en la ciudad. "Este festival nace en 2009 a raíz de un intercambio cultural a Graz (Austria) por parte de miembros del Servicio de Juventud de Avilés. De ahí surgió la idea de hacer algo cultural que dinamizara la ciudad", comentóayer Daniel Arévalo, uno de los organizadores del evento, que volvió a erigirse como festejo alternativo del verano.

El festival recorre tres calles distintas, que albergan otras tantas casas donde tienen lugar diversas actividades, cada una totalmente diferente de la otra. Estos hogares son, o bien cedidos por sus dueños o bien son los propietarios quienes organizan dentro un juego.

Un taller de chorizos veganos, videclub y videojuegos, y un original "bingosutra" fueron algunas de las actividades que los participantes realizaron durante la noche de ayer. "El 'bingosutra' es una forma de reflexionar sobre la relaciones sexuales de forma relajada y divertida. Mediante un bingo, una vez se cante línea o bingo, tocará comentar una experiencia personal en el ámbito del sexo", explicó Jason Pereira, que forma parte de la organización del evento.

Las diferentes actividades tuvieron lugar a última hora de la noche en las casas. El festival culminó a medianoche en la plaza Alfonso VI con un "prau surreal". "Se habilitan tres espacios según la ruta en la que se participa. Luego se coloca un suelo como de chigre, y después tienen lugar las actuaciones musicales", señaló Paula Nieto, que ha formado parte del festival desde su concepción.

Otra que no se ha perdido ninguna edición de esta curiosa fiesta es María Pérez, que relató cómo fue el desarrollo del festival en sus seis años de vida. "Primero solo había una ruta, que posteriormente se amplió a tres. Cada año es totalmente distinto al anterior. En el fondo es un festival hecho por la gente, esto hace que sea variado. El número de asistentes suele rondar las 100-120 personas", afirmó Pérez.

Quien asistió ayer a esta celebración por primera vez fue Eduardo Gómez, que se decantó por esta edición "tras haber valorado venir a la fiesta durante años". El objetivo de Gómez era "conocer gente nueva y relacionarme". Afirmó sentirse algo sorprendido por el ambiente de piña que reinó durante toda la jornada. "Es como un gran grupo de amigos, todos se conocen de antes", apuntó.

La primera casa de la primera ruta (Ruta del feriante) estaba en la calle Galeón nº 3 y, en ella, a las 21.00 horas se celebró un taller llamado "Nuestros amigos alados", en el que los asistentes pudieron disfrutar de cuentos y realidades sobre las aves de la ciudad. La segunda casa estaba en la calle La Cámara nº63, y la gastronomía fue el tema del taller que albergaba. El "shibari" y los chorizos veganos fueron los dos pilares de este apetitoso curso. La tercera casa, en la calle Galiana nº 4, celebró un "Bacteria Bar", en el que los participantes pudieron "ampliar sus opciones de barra con bichos vivientes".

La primera casa de la segunda ruta (denominada "La casa de la chigrera") albergó un recital de poesía y música a las 21.00 horas llamado "Muyeres & Homes & Vozdiversa". A las 22.00 horas, el nº 3 de la calle Conde del Real Agrado albergó una actividad sobre música italiana. A las 23.00 horas, el nº60 de la calle Rivero albergó "Arte y sonrisas pa´ mudar el mundo", con temática circense.

La primera casa de la tercera ruta ("la casa de la folixera") albergó a las 21.00 horas un taller sobre República Dominicana llamado "Miradas dominicanas", en el que e visionó un documental sobre las zonas conflictivas del país y se aprendió a bailar bachata.

Un videoclub y los microjuegos fueron los temas que el nº 14 de la Travesía de la Vidirera albergó a las 22.00 horas. La última casa de la tercera ruta escondió uno de los platos fuertes de la noche, el "bingosutra: educación sexual básica."

Música, gastronomía y culto al indie en un festival que se ha convertido en un referente del fenómeno alternativo, y una cita original y curiosa en el calendario veraniego de Asturias.

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