04 de septiembre de 2017
04.09.2017

"Antes a los premios no se quedaba nadie, ahora Las Mestas enganchan"

"No me pidieron una titulación para ser el locutor, pero algo hay que entender"

04.09.2017 | 00:32

José Antonio Mori (Gijón, 1960) cumple este verano 25 años al frente de las locuciones en el Hípico. Empezó como "speaker" en el año 1993 cuando el director técnico del concurso, Avelino Rodríguez, le dio la oportunidad de aportar su voz en el Concurso de Saltos Internacional Oficial (CSIO) celebrado en Las Mestas. Y ahí sigue.

- ¿Qué supone llevar al frente de la locución 25 años?

-Supone que soy un poco mayor -risas-. Ya de pequeño montaba a caballo en el Club Hípico Astur (CHAS) y recibí clases de Juan Valenzuela y recuerdo venir al Hípico a apostar. También venía con mi padre, que era veterinario. Luego fui vendedor de apuestas durante años y más tarde entré en la radio. Estuve nueve años entre Radio Minuto y la Ser. Paralelamente estudié una ingeniería y cuando empecé a trabajar de ingeniero surgió que Avelino Rodríguez, que me conocía y sabía que venía a cubrir los eventos y que estaba todo el día metido por aquí, me dijo que si me interesaba hacer esto. Yo le dije que sí, que por qué no me iba a animar y hasta hoy? 25 años.

- ¿Cómo fueron los inicios?

-Al principio, sobre todo el primer año, estaba muy nervioso, porque era el Campeonato de Europa del año 1993 y era una competición de alto nivel. Recuerdo que fue un antes y un después en la hípica en Gijón. Fueron muchos nervios pero guardo un grato recuerdo porque fue el campeonato de Europa absoluto. También el de jóvenes jinetes (2001), donde el vencedor final fue Sergio Álvarez Moya, que por aquel entonces era un "young rider". Me resultó muy agradable que un asturiano ganara en Gijón un campeonato de Europa de jóvenes jinetes. Allí fue cuando empezó a despuntar.

- ¿Cuánto hay que saber de hípica para estar al micrófono?

-Hay que entender. Nadie me pidió ninguna titulación, pero sí que hay que saber que es un derribo o cómo se juzgan las pruebas. Sí es cierto que facilita mucho la labor del jurado, para el que solo tengo buenas palabras. Llevamos muchos años juntos y es casi como una pequeña familia. Durante seis días estamos trabajando conjuntamente y ayudándonos unos a otros, con lo que cualquier pequeño percance lo superamos entre todos. Evidentemente, sí ayuda que yo sepa un poco más. No solo facilita mi labor, sino también la de los jueces. Se hace como más llevadero y más ligero.

- ¿Qué es lo más gratificante?

-Ver que Las Mestas se llena. Recuerdo que al principio no había mucha gente y poco a poco hemos visto como va creciendo en público. Otra cosa muy gratificante es que antes en las entregas de los premios no se quedaba nadie, y ahora en el acto protocolario de entrega, con la música y el paseo de los caballos hay más público. Los niños se animan a tocar las palmas y todo. Esos son los dos puntos fuertes. Si se llena Las Mestas quiere decir que engancha, que a la gente le gusta que haya hípica en Gijón. Se participa más del concurso y eso, para todos los que trabajamos aquí, es un orgullo enorme.

- Siempre se recuerda la caída de la Infanta. ¿Ha sido el momento más complicado como locutor?

-Aquí no he vivido ningún momento muy complicado, pero sí de más tensión: como cuando hay caballos que tiran muchos obstáculos o cuando nos quedamos sin el cronómetro. Sustos también hubo, y ahí entra el de la Infanta Elena. La hubo que llevar en ambulancia al hospital y se generó un halo como de silencio por un momento en Las Mestas que no se mitigó hasta que se supo que estaba bien. Es verdad que el día a día cada vez es más largo y cansado, pero no más complicado.

- Habla de largas jornadas...

-Mucho. Antes el Hípico empezaba a la una y pico. Ahora con los caballos jóvenes el primer día empezamos a las diez y cuarto, otros días empezamos a las once, a las doce... Los aficionados no suelen venir hasta la tarde, a partir de las cinco y por la mañana hay menos gente. Pero esto forma parte del Hípico y para tener lo de la tarde también hay que tener lo de la mañana.

- ¿Qué anécdota recuerda con más cariño después de tantos años?

-Recuerdo varias. Como el año que llovió tanto que tuvimos que marchar de aquí en zodiac. Por aquel entonces no estaba hecha la canalización del río Piles y nos tuvieron que sacar los bomberos. Hay otra que es muy simpática también y demuestra el buen ambiente en el que trabajamos. Fue una jugarreta que le hicimos al encargado de la megafonía. Le guardamos el CD del himno que tenía que poner y cuando estaban saliendo los caballos el pobre hombre se puso como un loco porque no lo tenía. Lo estaba buscando por todos los lados, hasta por el suelo, hasta que se lo dimos.

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