POR ANA PAZ PAREDES
Cuando en el horizonte aparece por vez primera la Peña Careses, vista desde Siero, parece que lleva toda su vida esperando al viajero que la busca, al que recorre el concejo teniéndola como destino. Por senderos que se entrecruzan y arroyos que salen al encuentro, pasa alguna vez el creador de títeres y juguetes Joaquín Hernández García, quien, cuando hacía teatro en la calle, en los años ochenta, realizó su primer curso de creación de títeres y continuó luego por toda España formándose para llegar a ser hoy un experimentado artesano que también hace cabezudos, gigantes, títeres personalizados y objetos decorativos de cartón piedra. También dirige el grupo «Tragaluz Títeres», que creó en 1989 y con el que hace representaciones todo el año.
Mientras «cura» a su marioneta «Karin», ligeramente enferma de carcoma, recomienda a los que gustan de perderse por el paisaje asturiano realizar «el camín de Careses», que empieza y termina en el Rebollar, en Pola de Siero, con un total de 16 kilómetros y cuya duración oscila entre las 4 y 5 horas. Él, concretamente, lo inicia un poco más adelante, partiendo desde la indicación del sendero que se encuentra frente a su casa, en La Cabaña, a la que se llega tras entrar, desde la AS-248, por una pequeña desviación a la derecha. La senda conduce al área recreativo-deportiva de la Ería. Se sigue andando y, tras girar a la izquierda en un cruce, se inicia una pequeña ascensión a cuyo fin ya se ven tanto la Peña Careses como el Picu Castiellu.
Llegados a Campuxu, hay un cruce con dos caminos que llevan a Villanueva, uno más largo que el otro, pero en ambos hay que cruzar un arroyo y un bosque. Se camina un tramo por la carretera que va a Villanueva y de nuevo un giro a la izquierda lleva al senderista a la Fuente de les Xanes. Desde aquí parte un sendero que conduce a la cima de la peña. Quienes opten por no subir continuarán hacia el túnel de La Viona, que llega hasta Collada. Desde ahí se sigue hacia Ordiales, Les Casuques, Muncó y el Valle. Al llegar a La Teya hay que optar, en la bifurcación, por un camino que baja hacia Villar desde donde, el sendero, finalmente, nos lleva al punto de partida en La Cabaña.