POR MARIOLA RIERA
Un Viernes Santo de 1927, Aniceta Fueyo Zapico tiró de despensa para preparar el menú del día en su bar La Laguna, en El Entrego. Tenía cebollas y latas de bonito, nada objetable en vigilia. De aquella combinación que hizo la hostelera, conocida como «La Nina» -es una de las versiones de la historia- nació un plato que se ha hecho universal y que en su lugar de origen ha merecido una fiesta.
La localidad de San Martín del Rey Aurelio, en plenas cuencas mineras, celebra hasta el lunes la fiesta de las cebollas rellenas. La hortaliza es la estrella de un menú que varía, en precio y composición, según los restaurantes.
Ya puestos, con la excusa de probar y disfrutar de la gastronomía local, se puede aprovechar la jornada en los distintos rincones del valle del Nalón.
Una de las señas de identidad de El Entrego -más reciente que las cebollas- es el Museo de la Minería y de la Industria. El centro (www.mumi.es; teléfono 985663133) está abierto hoy de diez de la mañana a dos de la tarde; mañana, sólo de diez a dos, y el lunes, cerrado. Cuesta 5 euros (2,5 euros los niños) y su visita permite hacerse una idea, mediante piezas, proyecciones y paneles, de la historia de la minería y su importancia en la comarca. Además del museo, San Martín cuenta con un buen número de iglesias y casonas antiguas interesantes (www.smra.org).
El valle del Nalón (a El Entrego se llega por las autovías A-8 y A-66, desde las que se toma el desvío a Langreo, para seguir por la carretera regional AS-17) es también un buen sitio para caminar. Hay varias rutas convenientemente señaladas, pero una de las más populares y también más asequibles es la del río Alba, en el concejo de Sobrescobio. La senda parte de Soto de Agues y en total son 14 kilómetros (ida y vuelta), no tiene mucho desnivel y se puede hacer en 4 horas. Para más información: www.ayto-sobrescobio.es