29 de abril de 2012
29.04.2012

A un palmo del suelo

Las plataformas serán las protagonistas de la primavera y el verano, tanto en zapatos cerrados como semiabiertos, sandalias o alpargatas

28.02.2012 | 04:57

El invierno se despide para dar paso a la primavera, la estación del color y la moda más fresca y ligera. Así lo anuncian ya la mayoría de los escaparates de todas las ciudades, que con la entrada de marzo cambian de aspecto para ofrecer una imagen alegre tras largas semanas de invierno en las que predominaron los tonos oscuros. Poco a poco quedará relegada a un segundo plano la ropa de abrigo y también las botas y los zapatos cerrados que han mantenido atrapados a los pies durante tantos días de frío y lluvia.


Bien diferente es el calzado que tímidamente se asoma a los escaparates primaverales: abiertos sólo por la parte delantera o también por atrás, dejando, así, respirar las extremidades que permiten sostener el cuerpo y caminar; aunque la moda de esta temporada, por su altura, no es la más apropiada para los largos paseos. Su diseño y estructura están más bien orientados para lucir las piernas, sacar partido al vestuario y ganar en altura, característica que será especialmente del agrado de las mujeres que desean ganar unos centímetros.


Las plataformas llegan pisando fuerte. Bien sólo en la parte delantera del zapato y acompañadas de un tacón de vértigo, bien seguidas de una cuña, serán las protagonistas del calzado veraniego. Y estarán presentes en todo tipo de zapatos, tanto abiertos como cerrados, sandalias o alpargatas. Igualmente, las hay de diferentes materiales, desde corcho, esparto o fibra hasta madera, piel o goma. Para todos los gustos. Raro será no encontrar el modelo que se ajuste al gusto y las necesidades de cada mujer.


Una de las opciones más cómodas serán, con toda seguridad, las plataformas con cuña, ya que al tiempo que estilizan permiten fijar la totalidad de la planta del pie en el suelo, facilitando el descanso. Éste también se conseguirá si los materiales utilizados en su fabricación y en la de cualquier otro tipo de calzado son de buena calidad y, sobre todo, naturales. La piel, el ante, el cuero o el algodón facilitan la transpiración del pie y alejan las tan habituales rozaduras, propias del calzado nuevo y también del ya usado con anterioridad pero sin utilizar desde el año anterior. Para evitar estas dolencias se recomienda caminar por casa hasta adaptarse al nuevo calzado o utilizarlo los primeros días durante breves períodos de tiempo en vez de agobiar al pie toda una jornada. No hay que olvidar lo molestas e invalidantes que son las ampollas, rozaduras o heridas tan latosas de curar.


No obstante, si las plataformas y los tacones han provocado dolor y cansancio, al llegar a casa se recomienda mantener los pies el alto, ejercitar el movimiento de los dedos, ponerlos en agua con sal y, finalmente, secarlos bien para evitar la aparición de hongos.

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