Dos generaciones y un mismo amor

Andrés Sardá y Juan Vidal, ganadores del Premio Nacional de Moda a toda una trayectoria y como joven valor, respectivamente, comparten el trabajo y la pasión como armas de éxito

02.08.2015 | 04:40
Andrés Sardá y su hija Nuria Sardá.

Una carrera que comienza llena de éxitos y otra que ya nunca se olvidará. Un joven que trabaja duro por construirse un nombre que pase a la historia de la moda y otro que puede presumir de haberlo conseguido. Así son Juan Vidal y Andrés Sardá, los dos galardonados con el Premio Nacional de Moda de este año.

El alicantino, a sus 35 años, ha sido bautizado como una de las jóvenes promesas del diseño español gracias a sus colecciones cuidadas y a su riesgo acertado en cada uno de sus diseños. El barcelonés, con más de 50 años dentro del sector, tiene entre sus méritos haber sido el introductor de la moda íntima en las pasarelas españolas de alta costura y ha conseguido demostrar que la ropa interior es mucho más que un complemento. Por eso esta semana, cuando recogieron este galardón, que otorga cada año el Ministerio de Industria, los dos se sintieron orgullosos. "Es un honor, un orgullo y un reconocimiento a más de cinco décadas de duro trabajo. Además, da fuerzas a todo el equipo para seguir y para comprobar que se están haciendo las cosas bien", explica a LA NUEVA ESPAÑA Nuria Sardá, hija del diseñador y actual directora creativa de la firma. Ella fue la encargada de recoger el premio por el delicado estado de salud en el que se encuentra su padre.

Juan Vidal sí asistió a la gala, pero no esperaba escuchar su nombre. "Cuando me nombraron, sólo pensaba en todas las cosas que tenía en los bolsillos y que no tenía a quién dárselas. Subí al escenario y me quedé bloqueado, estaba pendiente de que no se me cayera nada. Por eso tenía una mano en un bolsillo y la otra en el premio", bromea. Como Sardá, cree que este premio es "un orgullo, sobre todo para el equipo. Hace que todos nos sintamos más motivados y que los que están a mi lado sepan que están en la empresa correcta y haciendo lo que tenemos que hacer. Como la moda es tan incierta, estos apoyos dan un poco de seguridad".

Las dos firmas comparten una misma filosofía, el secreto que les ha hecho grandes: trabajo, trabajo y trabajo. "El esfuerzo y la constancia se ven en cada colección. Podrán gustar más o menos, pero se ve que hay muchas horas de trabajo detrás. La moda es mi pasión y le dedico todo el tiempo del mundo. No me lo tomo como un juego, a pesar de que esta profesión juegue mucho con los sueños. Soy muy consciente de que, para seguir trabajando en esto, lo único que puedo hacer es trabajar ahora", afirma el joven diseñador.

Nuria Sardá nunca quiso entrar en la empresa familiar, pero le pidieron que llevara la exportación en Alemania y Francia y aceptó. Y, sin darse cuenta, el buen hacer de la firma la enganchó. "En el mundo de la ropa interior es todo más difícil. Cuando empezamos había muchos tabúes, y costaba que te tuvieran en cuenta. Nuestros desfiles querían huir de lo vulgar y mostrar de manera espectacular la técnica y las materias primas, que compartimos con la alta costura, que componen todas nuestras piezas. Y creo que lo conseguimos", cuenta. Aunque sabe que hay gente que sigue viendo la moda íntima como algo de segunda, cree que cada vez hay más sensibilidad. "Las mujeres buscan sentirse bien y es una tendencia creciente. La ropa interior es imprescindible y tiene que estar bien elegida, que se adapte al cuerpo y que no moleste, porque está muchas horas ejerciendo presión. Nosotros somos plenamente conscientes de ello".

Aunque en la teoría Juan Vidal ya no debería ser considerado una joven promesa, por los éxitos que ya avalan su carrera, él siente que sí lo es "porque aún me queda mucho trabajo por delante para conseguir hacer un nombre que perdure". Cuenta con el favor de las pasarelas, la prensa y las compradoras. Pero cree que queda mucho por hacer para que los jóvenes puedan desarrollar su carrera en España como lo hacen en Italia o Francia. "Aquí hay mucho talento. Lo vemos en Cibeles, que las nuevas incorporaciones han aportado frescura, y eso es un valor añadido. Las grandes casas estaban acomodadas y nosotros sí asumimos riesgos, pero limitados por falta de apoyo. En cada colección dejo sudor y sangre. No puedo comprar tejidos españoles porque son muy caros, por eso tengo que ir a buscarlos fuera. Y como yo, la mayoría. Eso tiene que cambiar".

Aunque ambas casas afirman que un buen diseñador tiene que ser fiel a su estilo; impactar a sus clientes y seguidores es uno de sus objetivos. Por eso, ya están pensando en cómo hacerlo el próximo septiembre en la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid. "La colección se llama Hiroko, que fue la primera modelo asiática que desfiló en París con Pierre Cardin, y también hizo películas con Truffaut en la "Nouvelle vague". Pero no tiene nada que ver con ella (risas), sólo en que toda la gráfica es asiática, pero los cortes son occidentales", explica Vidal. Sardá es más reservada. "Es una sorpresa, para que impacte más. La colección mezcla íntimo y baño y creo que va a gustar mucho".

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