Aquí hay tomate

Buñol se tiñe de rojo con el lanzamiento de cientos de toneladas del fruto, el mayor de la historia de la Tomatina

27.08.2015 | 04:52
Aquí hay tomate

Un año más, como desde hace ya setenta, el centro de la localidad valenciana de Buñol se tiñó de rojo con el lanzamiento de cientos de toneladas de tomates, aunque este año bien se podría decir que se ha sumergido, ya que la cantidad de frutos ha sido la mayor de la historia.

En poco más de una hora (entre las 10.48 y las 11.53), una avalancha de más de 150.000 kilos de tomates maduros se esparció entre los 22.000 participantes en esta singular refriega, en la que se rinde homenaje al gamberro primigenio, a la inocentada original que dio pie a esta singular fiesta, que hoy no conoce fronteras.

Son unos instantes de desfogue, una batalla sin vencedores ni vencidos y sin más armas que los tomates maduros que sirve una cooperativa de Castellón.

Para este singular gazpacho bastan unos pocos ingredientes: unas calles estrechas, siete camiones volquete cargados hasta los topes de tomate y las ganas de sentirse protagonista del exceso, de estar, por unos minutos, en el ojo del huracán.

Resulta complicado saber qué aturde antes o con mayor intensidad, si el griterío inicial, la imposibilidad de atender a los lanzamientos de agua y otros líquidos desde los balcones, las ensordecedoras bocinas de los volquetes que se acercan, el intenso olor de la pasta de tomate o un buen tomatazo en la cabeza.

Esta locura colectiva, que por instantes parece incontrolada, tiñe por completo calles, fachadas y balcones, y, como si tuviese vida propia, va rebajando progresivamente la efervescencia inicial de lanzamientos y tomatazos hasta transformarse en un magma rojizo en el que los participantes pueden calmar sus ánimos.

Estos momentos de desahogo final, de locura sobre charcas de tomate, son quizá los más deseados por las decenas de fotógrafos o cámaras de televisión, testigos de los instintos más animalescos de los enfervorizados "guerreros". Con el tomate como material multiusos, hay quienes se esmeran por frotarlo en la piel de su compañero, otros aplican cuidadosas máscaras capilares y una minoría de intrépidos directamente nada en las charcas de caldo rojizo.

Y no acaba aquí el especial atractivo de la Tomatina, pues realmente cuando desaparecen los periodistas y fotógrafos se puede contemplar uno de los "espectáculos" más singulares de esta fiesta, que no es otro que la coordinada y milimétrica limpieza de las calles. Decenas de vecinos dejan el centro de la localidad completamente limpio, sin rastro de la locura previa.

Si en anteriores ediciones la Tomatina había servido de plató para el rodaje de películas o anuncios publicitarios, la anécdota este año ha sido el paso del coche equipado con videocámaras con el que Google ha inmortalizado la fiesta de este año.

Cientos de internautas realizaron comentarios en redes sociales en los que denuncian el "desperdicio" de tomates y han abierto un debate sobre la ética de esta batalla de tomates. En Twitter, la etiqueta #Tomatina ha sido una de las diez más utilizadas en España. Algunos usuarios se han preguntado "¿cuántos litros de zumo de tomate podrían mandarse a refugiados?" o han advertido: "En mi país hay gente que se muere de hambre, pero me tiro tomates encima y me encanta".

Otros comentarios se han formulado en tono irónico o cómico, del tipo "si no hubiera #Tomatina el tomate se extinguiría".

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