El regreso de la mujer real

Los diseñadores recuperan lo sport, las siluetas amplias y los tejidos vaporosos para acercar sus diseños al día a día

21.09.2015 | 04:40
De izquierda a derecha, modelo de Leandro Cano con vestido de estampados floreados, diseño de Ion Fiz con aire lencero y propuesta de David Delfín.

La tercera edición de la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid, antigua Pasarela Cibeles, confirmó que las colecciones imposibles de trasladar a la calle son cosa del pasado. Con el "savoir fair" español y el "made in Spain" como banderas, los ocho diseñadores españoles que presentaron ayer sus colecciones en la Feria de Madrid (Ifema) demostraron que despertar el interés de las mujeres reales, y sus bolsillos, es su principal objetivo. Las colecciones de Leandro Cano, Teresa Helbig, Juana Martin y David Delfín piensan en la comodidad, las inquietudes y las necesidades de la mujer, sin envoltorios ni disfraces.

Con el cierre de la edición asomando, ya se van confirmando las tendencias que veremos en todas las tiendas la próxima temporada estival. Las rayas y los estampados florales, los pantalones por debajo de la rodilla, las transparencias y los aires lenceros, las espaldas abiertas, los plisados, el blanco y el negro, los tonos pastel y las mezclas de tejidos dominarán los escaparates y la calle con el regreso de los días más largos del año.

El encargado de levantar el telón de los desfiles ayer, domingo, fue Leandro Cano. Inspirándose en su Andalucía natal y en el patio de su infancia, recreó a la perfección la paleta cromática de su tierra, gracias a los ligeros estampados florales y a la presencia de tonos tierra, rosas y grises. También recoge esa ligereza en las siluetas y los tejidos que exigen los veranos del Sur, a pesar de la introducción de materiales más rudos como la arpillera, en la que estampa punto de cruz. Los monos bajan hasta el tobillo y las faldas hasta media pierna. Las espaldas se abren, la piel asoma en delicadas transparencias y con cortes por encima del ombligo, y el punto de cruz evoca ese nostálgico recuerdo infantil. Las flores también se apoderan del "Tempo" de Esther Noriega, una colección marcada por un enérgico y alegre movimiento musical. Las hojas y las ramas en oro Sanger, un tono único que refleja la luz, aparecen troqueladas sobre tules, gasas y organzas como si estuvieran tatuadas sobre la piel. No faltan las rayas, los escotes acentuados en la espalda ni los vestidos largos vaporosos que consiguen su mejor versión en movimiento, y otros en forma de columna cargados de aplicaciones joya. El blanco se completa con colores delicados como el turquesa, el magenta intenso y el coral.

Una lesión en el músculo psoas mientras entrenaba, fue el punto de partida de la propuesta para el próximo verano de David Delfín; tanto que la bautizó con el nombre de la citada parte del cuerpo. Con una de las primeras filas más animadas del día (los habituales Alaska y Mario, Bibiana Fernández, el DJ Wally López y el fotógrafo Juan Gatti, entre otros), el malagueño dio un paso más al concepto de lo sport para conmemorar su vuelta a casa, al Sur. "Vuelvo al Sur como se vuelve siempre al amor", aseguró el modista. Fusionando gimnasio y sastrería, surgen vestidos ajustados con tela de chándal, pantalones deportivos para ellos por encima del tobillo, cinturones que ajustan las cinturas y volantes que rematan vestidos elaborados en elastán que reinterpretan el frac. Mucho blanco y negro, muchas cremalleras y Bimba Bosé sobre la pasarela, como siempre.

Dejando a un lado la piel, Etxeberría volvió a dar una lección de sastrería. Con el "seersuker" (tela similar a la de los paños) como material estrella, viste a hombres y mujeres con prendas oversize, pantalones culotte, pliegues amplios, crop tops y vestidos chaleco. El mix de tejidos, la superposición de capas y los juegos de volúmenes gracias a bolsillos son recurrentes. Los colores naturales sólo se rompen con unas pequeñas líneas verticales casi inapreciables. Una colección en la que el creador vasco diseñó más mujer que nunca y en la que hasta se atrevió con un impresionante vestido elaborado con piezas metálicas blancas.

Fiel a su blanco y negro, a sus lunares y a sus volantes. Así celebró Juana Martín sus diez años en la pasarela madrileña. "Ten-plè" reivindica el "made in Spain" y la identidad más profunda de la marca. La mujer se libera y las tendencias más flamencas se aligeran para acceder a más públicos. Los lunares aparecen reconstruidos y a modo de lentejuela dorada XL. Los volantes se amplían para que la mujer no se sienta disfrazada. Los estampados se forman con vinilos estampados en el mismo tono, blanco o negro; con flores XL o con rayas anchas, que presentan pequeños toques de verde lima. Faldas midi, vestidos columna hasta los pies y transparencias. Hablar de artesanía es hablar de Teresa Helbig. La diseñadora catalana es una de las diseñadoras españolas que presta más atención y consigue más nivel de exquisitez en cada una de sus piezas. Inspirándose en el Chinoiserie, un movimiento que une Francia y China y que se dejó notar mucho en la decoración, aunque no en la moda, en el siglo XVII. "Nos imaginamos como vestiría esa mujer ornamentada", explicó a LA NUEVA ESPAÑA. Vestidos mini con faldas plisadas y cuellos camiseros de paillettes, estampaciones pintadas sobre la piel como si fuera porcelana, transparencias a partir de tules y georgettes de seda, perlas y colores empolvados. Una colección delicada, femenina y elegante.

Ion Fiz y los recién aterrizados María Ke Fisherman cerraron la penúltima jornada de Cibeles. El modisto guipuzcoano presentó "El presagio"; una propuesta que toma como punto de partida la intuición y las líneas clásicas para crear nuevas formas y cortes. Detalles lenceros, plisados, mucho chantilly, estampado floral, metalizados y PVC. Futuro y pasado en un auténtico baile de máscaras con piano de cola en directo. Y de lo chic a lo sport de nuevo. Víctor Alonso y María Lemus han conquistado a celebrities como Miley Cyrus, Katy Perry o Lady Gaga; que seguro que caerán rendidas a la colección que presentaron ayer en Madrid. Prendas sport elaboradas en lana, camisetas por encima del ombligo, faldas por debajo de la rodilla, mucho escote palabra de honor y, por supuesto, zapatillas de deporte.

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