Pauline Ducruet, la otra belleza de Mónaco

A diferencia de su prima Carlota, la hija de Estefanía, la más Kelly de los nietos de Rainiero, no da escándalos y estudia moda

20.12.2015 | 05:10
A la izquierda, Pauline con su prima Jazmin Grace. Al lado de estas líneas, con su madre, la princesa Estefanía.

Dicen los expertos en asuntos monegascos que es la más Kelly de todos los nietos de Rainiero. Paulina Ducruet, primogénita de la princesa Estefanía, nunca ha dado un escándalo, reside en Nueva York, donde estudia moda, y desde hace un año mantiene un noviazgo formal con el joven Maxime Giaccardi.

A Pauline se la considera ahora "el cisne de Mónaco". No siempre fue así. Tanto ella como sus hermanos, Louis y Camille, fueron sometidos al ostracismo en palacio por ser todos ellos hijos de guardaespaldas de su madre, Daniel Ducruet y Jean Raymond Gottlieb, una cuestión espinosa y difícil de aceptar, sobre todo por la regia y estirada tía Carolina.

El único disgusto que ha dado Pauline a su madre fue la ruptura con Paul-Noël Ettori, un futbolista al que conoció en el Instituto Marangoni, de París, donde ambos estudiaban diseño y moda. Poco a poco, la relación con Giaccardi, que ha trabajado como DJ, se ha ido afianzando, hasta el punto de que ni la marcha de Pauline a Nueva York, para proseguir su formación, ha conseguido separarles.

En la ciudad de los rascacielos la nieta de Grace Kelly se ha convertido en una auténtica celebridad. Ha protagonizado la nueva campaña de la firma de cosméticos Lancaster y representa al Principado en actos de carácter diplomático. La bella princesa, que de pequeña sufrió el humillante divorcio de sus padres, tras aquellas imágenes en las que Daniel Ducruet aparecía en actitud más que comprometida con otra mujer, ha pasado de ser "invisible" a tomar sus propias decisiones y medirse con la bella Carlota, habitual en las portadas de revistas de moda como "Vogue" o "Elle". En Nueva York, Pauline se ve habitualmente con Jazmin Grace, la hija ilegítima de su tío el príncipe Alberto, algo que nunca harían los Casiraghi, a pesar de carecer de título, criados como auténticos príncipes reales por su madre. Pauline aspira a emular a Coco Chanel. De momento, parte con mayor ventaja que la que tuvo la modista francesa. De conseguirlo, sería la primera mujer de la familia real monegasca en tener oficio.

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