Blake y Cobami, el pilotaje a ciegas

El mentalista ovetense guió en Extremadura la conducción de su colega, que llevaba los ojos vendados, por "comunicación telepática"

03.01.2016 | 03:50
Anthony Blake, subido a su coche durante la realización del número; a la izquierda, ambos tras la prueba.

Revisando el anuncio del número de los mentalistas Anthony Blake y del extremeño Alfred Cobami podría parecer una inocentada ya que la noticia se publicó el 28 de diciembre. Pero TVE lo certificó ayer en el "Telediario". La prueba transcurrió en la carretera N-V, cerca de la localidad cacereña de Casas de Miravete, y consistió en que Cobami, con los ojos vendados y una capucha para rematar su ceguera temporal, debía conducir cinco kilómetros por la carretera con las únicas instrucciones, todas a través de la mente, del mago y mentalista ovetense.

"Alfred Cobami es de Navalmoral de la Mata y tiene un espectáculo de magia y un museo itinerante de la historia de la magia. Durante las demostraciones hace algo de escapismo", explica Blake, que añade que la relación viene porque lo contrató el Ayuntamiento de Navalmoral: "Llené en dos funciones", apunta. Y en un encuentro con el mentalista extremeño surgió lo de la conducción por el puerto del Miravete: "No nos dejaron llegar hasta arriba por los permisos. Pero fueron cinco kilómetros con los ojos vendados, con periodista y cámara de testigos, en silencio y comprobando que él iba conduciendo y yo iba en un coche haciendo de guía, de espalda a la carretera aunque mirando para Cobami".

-¿Y cuál es el truco?

"Ni pinganillos, ni nada. Comunicación telepática. Es una vieja historia de la magia. La primera vez que se hizo fue en coche de caballos. Yo con la mente lo voy guiando y llega hasta donde llega. Acabó con un fuerte dolor de cabeza porque iba absolutamente envuelto. La capucha se le quedó pegada y no respiraba", relata Blake, que agradece la implicación del Ayuntamiento. "Hubo un momento que se lanzó e iba a setenta por hora. En una curva casi se mete contra el guardarraíl. Al final era un tramo complicado porque al desviarse para el pueblo ya es una carretera tipo caleya asturiana. Pero salió bien. Fueron unos 25 minutos y los cinco kilómetros" al volante y a ciegas. El asturiano Blake vuelve a la palestra con otro de esos números de mentalismo que siempre tiene en cartera y que tanto vuelo informativo han tenido.

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