Adiós a Alejandro Espina, un grande de la escena musical asturiana

Bajista de "Ilegales" y miembro del grupo "Electric Buffalo", falleció repentinamente ayer en Oviedo

13.03.2016 | 04:41

Las alarmas sonaron demasiado rápido para la noticia que venía ayer por la mañana: Alejandro Espina, bajista de "Ilegales", miembro también de "Electric Buffalo" junto a Álvaro Bárcena y Willon de Calle, fallecía repentinamente. La fatalidad que demasiado a menudo se deja ver por este mundo hizo que la tragedia ocurriera pocas fechas antes de que el músico y sus compañeros presentarán su nuevo álbum. La mala noticia corrió en los ambientes a gran velocidad y sólo había dos reacciones: incredulidad absoluta y la de definir a Jandro Espina como un grande en todos los sentidos, ya fuera como músico, como profesor que lo fue en los talleres o en el bar: "Un paisano en toda regla". Alejandro Espina, hijo del también músico José Manuel Blanco Espina, falleció de un paro cardiaco a los 45 años. Estaba casado y tenía una hija.

Además de su actividad como músico, también controlaba el manejo técnico en conciertos y otras sesiones que lo requiriese.

Alejandro Blanco García, Jandro Espina para la escena , fue bajista de "Ilegales". Jorge Martínez, el líder de la legendaria banda, estaba destrozado: "Estoy hecho polvo. Esto es muy doloroso", explicaba Jorge Ilegal, al que le costaba hablar tras conocer la terrible noticia: "Es lo peor, lo peor que puede pasar. Con nosotros llevaba desde 1993. Esto es muy doloroso", insistía una y otra vez.

Jandro Espina y sus compañeros se encontraban en pleno prelanzamiento del nuevo disco de "Electric Buffalo", "Keepin' it Warm", un álbum con muy buenas perspectivas que tanto él como sus compañeros iban a presentar la semana entrante para luego iniciar los conciertos correspondientes. Álvaro Bárcena, muy apesadumbrado y dolido, recordaba los momentos vividos a su lado como músico y como amigo. Llevaban unos ocho años con los "Electric Buffalo" pero tocaron en muchas ocasiones juntos y se conocían con anterioridad.

Willon de Calle lo conoció hace muchos años: "Yo creo recordar que fue cuando el taller de música de Otero. Él estaba de profesor de bajo, yo me apunté a la batería. Luego seguimos la amistad en el chigre y donde fuera", cuenta De Calle, que añade con nostalgia cómo nació el grupo: "Un día estábamos juntos Álvaro y yo y escuchamos una serie de grupos. Se nos ocurrió montar una banda de esas características. Pensamos en un bajista y de inmediato fue él".

Se fue efectivamente un grande, "un paisano" en todos los sentidos y una persona querida y respetada por colegas y público.

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