28 de mayo de 2016
28.05.2016
Crítica / Música | Musicóloga

Una noche con mucho arte

Cercano, entrañable y con recuerdos a Preciado, "El Arrebato" hizo divertirse al público en la Laboral

28.05.2016 | 06:10
Una noche con mucho arte

Con gritos de "¡guapoo!", "¡macizoo!" y algún esporádico "¡quiero un hijo tuyoo!" recibieron los múltiples fans a Javier Labandón en Gijón este jueves y los piropos no cesaron en toda la noche. "El Arrebato" volvió al escenario con su banda para casi concluir una gira que le ha llevado por toda España presentando "La música de tus tacones". Un disco que añade alguna varilla más a su abanico de acordes y estructuras de rumba-pop con pellizcos flamencos. La esencia es la misma de sus anteriores discos y su forma de cantar también pero se detectan arreglos musicales diferentes que no se apoyan solamente en la cadencia andaluza, ofreciendo un sonido renovado.

Calentó el ambiente con algunos de sus éxitos anteriores. "Dame cariño", "Que salga el sol por donde quiera" (su primer gran éxito) y "Una noche con arte" precedieron a "Vuela", primer tema del nuevo disco de tempo lento y fácil de convertirse en un himno. La mayoría de las canciones iban acompañadas de algún comentario apelando a las emociones y a los sentimientos más humanos. Y es que el éxito de Javier Labandón se debe precisamente a ese tipo de reflexiones en torno al amor, a la energía positiva y a la vida diaria, conectando con el público, cercano y entrañable, y cantando con el corazón.

Cinco músicos dirigidos por el pianista Jesús Chávez arroparon durante todo el concierto al cantante y tuvieron momentos para lucirse cada uno con su instrumento. Así fue en la versión instrumental del tema "Cuando quieras quiero", con muchos matices en cuanto a dinámica. También destacar la preciosa introducción de piano jazzeada del tema "Durmiendo en tu ombligo" que dio paso a un remix de varios temas con más dificultad vocal, en la cual se apreciaba cierto cansancio en la voz, aunque Javier no escatimó energías dejando el alma en el escenario. Para entonar "No lo entiendo" se sumaron un cajón flamenco y unas palmas y continuó con una versión muy particular del fandango de Camarón "A un pozo tiré una piedra", en la que se lució de manera excepcional el jovencísimo guitarrista Álvaro Llanos; sin duda dará que hablar.

Dos horas de concierto dieron para interpretar grandes éxitos, para conquistar a los fans, dedicando el himno del Sevilla a Antonio Puerta y a Manolo Preciado y para despedir con el apropiado tema de Los Módulos "Todo tiene su fin". Ciertos detalles se podrían mejorar, como las pausas tan largas. También es poco frecuente en este tipo de conciertos que no se permita grabar ni hacer fotos con el móvil, así que el público se quedó con las ganas de tuitear o compartir por Facebook sus momentos mágicos. Es posible que no fuera la noche con más arte de toda la gira (como prometía El Arrebato al inicio) pero hubo mucho arte en un concierto divertido y entrañable para los fans.

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