09 de julio de 2016
09.07.2016

El capotillo de San Fermín fue crucial

Peligroso segundo encierro de los ejemplares de la ganadería Cebada Gago con los morlacos sueltos y vueltos y dieciséis heridos, seis por asta de toro

09.07.2016 | 05:38

Pánico en el encierro de los toros de Cebada Gago, en la mañana de ayer, viernes, con 16 heridos, seis por asta de toro. El capotillo de San Fermín se tuvo que emplear a fondo La carrera fue peligrosísima con los morlacos sueltos, lejos de la deseable manada. Y la escena llegó al colmo del riesgo cuando un toro se volvió a la altura de Estafeta y recorrió en sentido contrario al menos doscientos metros.

Los toros de la ganadería gaditana protagonizaron un emocionante y lleno de sustos segundo encierro de Sanfermines con la manada disgregada prácticamente desde el inicio de la carrera y con los semovientes a su temible aire. El encierro fue muy largo, 5 minutos y 46 segundos, con escenas de pánico en algunos momentos en Mercaderes, Estafeta y la bajada al callejón. Ha sido en la calle de Mercaderes donde la manada comenzó a romperse por completo y sólo dos toros han llegado con relativa normalidad a los chiqueros de la plaza de toros.

Los cuatro restantes astados se han quedado sueltos y han protagonizado un encierro complicadísimo, especialmente con el último Cebada Gago, que se ha dado la vuelta por completo en la calle Estafeta y se ha vuelto hacia Mercaderes, obligando a pastores y mozos a redoblar sus esfuerzos para conducirlo hasta la plaza. Tras múltiples embestidas y escenas de peligro, los astados han podido ser introducidos en los chiqueros del coso.

La carrera comenzó, como simpre a las 8 en punto de la mañana, cuando la manada salió de los preceptivos corrales de Santo Domingo encabezada por los cabestros. Allí mismo ya se produjo la primera cogida. Muy pronto, uno de los astados se adelantó al grupo y protagonizó mil peligros por la parte izquierda de la cuesta de Santo Domingo. Llegó en solitario en cabeza a la plaza del Ayuntamiento a un fuerte ritmo.

Los toros entraron en solitario a chiqueros. Quedaron los dos últimos en la calle Estafeta. Mientras uno de los astados iba en solitario hacia la plaza otro se volvió en dirección contraria hacia Mercaderes. Se embistieron. Las escenas de máxima tensión fueron constantes, con los mozos y los pastores tratando de conducir a ambos astados hasta la plaza. El balance, muy duro. En la lidia de la tarde los morlados cumplieron.

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