13 de julio de 2016
13.07.2016

Seis atletas para el sexto encierro

El antepenúltimo día de los Sanfermines estuvo marcado por la rapidez y nobleza de los toros y la menor participación de corredores

13.07.2016 | 03:47
Un grupo de corredores tropieza ante la presencia de un toro.

Los toros de la ganadería madrileña de Victoriano del Río protagonizaron ayer un sexto encierro de Sanfermines rapidísimo, noble y limpio, que no dejó ningún herido por asta.

Victoriano del Río, una ganadería habitualmente veloz, hizo honor a esa tradición y cubrió el recorrido del encierro en 2 minutos y 11 segundos, dejando una hermosa carrera especialmente en la calle Estafeta, con una manada muy estirada y sin cabestros, que se habían quedado rezagados, permitiendo bonitas carreras a los mozos, especialmente al final de la calle, cuando los astados bajaron con un ritmo fuerte.

La penúltima carrera de los Sanfermines dio paso al día de las personas mayores, en el que el programa oficial incluyó un espacio especial con una misa en la capilla de San Fermín y una recepción de homenaje en el Ayuntamiento a los centenarios que han llegado a esa edad durante el vigente año.

La emoción que presidió ambos actos, al igual que la visita de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos a la residencia geriátrica de la Casa de Misericordia, se transformó en alegría con las actividades musicales organizadas expresamente para este día, entre ellas el concierto de "Los Diablos".

La música acompañó una jornada marcada por el deporte rural con el campeonato navarro de levantamiento de yunque, una exhibición de levantadores de piedra y la disputa del trofeo "San Fermín" de motosierra.

El encierro, el más rápido de estas fiestas, comenzó puntual a las ocho de la mañana, cuando los cabestros encabezaron la salida de la manada desde los corrales de Santo Domingo. Poco después de salir, uno de los astados se puso en cabeza del grupo imprimiendo un fuerte ritmo a la atlética manada. En esa zona los toros apenas miraban a los mozos que quedaban a sus lados.

Entrando a la plaza del Ayuntamiento, eran ya tres los morlacos que iban en cabeza, y al final de Mercaderes el astado que lideraba la carrera derribó con el pitón a un mozo, que se vio superado por la fuerte velocidad de la manada. En este mismo punto, otro corredor sufrió apuros, pero salvó la caída.

Los toros enfilaron la calle Estafeta con la manada muy estirada y algo separada: dos toros abriendo la carrera, otros dos tras ellos y los dos últimos cerrando, con los cabestros ya al final. Una situación propicia para los mozos, pero que se vieron superados por el fuerte ritmo.

Finalmente, la manada se agrupó entrando a la curva de Telefónica por la derecha y enfilando la bajada al callejón hasta entrar en los chiqueros de la plaza de toros sin generar mayores problemas, culminando un encierro que han cubierto con nobleza que dejó cinco heridos tras sufrir diversas contusiones, pero sin tener que lamentar ningún astado.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine