28 de julio de 2016
28.07.2016
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Don Kijote de la India

El Niemeyer acoge mañana un espectáculo basado en la novela de Cervantes en versión "kathakali", que se queda a mitad de camino entre la danza y el teatro

28.07.2016 | 03:45
Uno de los actores del "Kijote Kathakali", que se representa el viernes en el auditorio del Niemeyer.

La sexta definición que el escritor Ítalo Calvino hace de los clásicos es la más transparente de todas: "Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir". Y así se explica que Don Quijote saliera por primera vez por La Mancha y también que mañana viernes (22.30 horas) lo haga por Kerala, un Estado del suroeste de la India, que se recreará sobre el escenario del auditorio del Niemeyer para acoger el "Kijote Kathakali".

El espectáculo está producido a la manera "kathakali", una estética dramática que mezcla la danza y el teatro y que se sistematizó hace cuatro siglos en el subcontinente indio. Este tipo de montajes se representaban en lengua malayalam -la lengua culta del Estado de Kerala- en torno a los templos religiosos y en las fiestas de guardar. "A pesar de contar con cuatro siglos, su historia se retrotrae al menos dos milenios atrás", explicó Mónica de la Fuente, directora adjunta y responsable de las coreografías del montaje que se representa en Avilés el viernes (con sobretítulos en castellano, señalan desde el Niemeyer)

El "kathakali" nace de manera paralela a la tradición dramática que explicó Aristóteles en su "Poética". Mónica de la Fuente señaló: "Desconocemos si las dos maneras de entender el drama convivieron en algún momento". Lo que sí que dejó claro De la Fuente es que el teatro griego nació en torno a los templos, igual que pasa con el "kathakali". La diferencia entre ambas maneras de contar la historias dramáticas, pues, es que la hindú se ha quedado congelada en el tiempo y en el espacio (en Kerala y hace cuatro siglos y sobre un repertorio limitado a un centenar de textos basados todos en la mitologhía hindú). "Lo que hacemos con esta versión de 'Don Quijote' es contribuir a que evolucione", reconoció De la Fuente. "Por eso la traemos a España y, además, con guión basado de una novela, algo inédito hasta la fecha", subrayó De la Fuente.

La estética dramática de Kerala es una forma teatral absolutamente desconocida por el común de los espectadores occidentales. Este "Kijote Kathakali" quiere contribuir a subsanar este déficit, aseguraron los responsables de un montaje que comenzó a idearse el pasado mes de noviembre y que cobró forma este marzo. "Tras Avilés, vamos las Naves del Matadero de Madrid. La idea es también llevar el montaje a la India y, sobre todo, a América", apuntó De la Fuente.

El montaje programado en Avilés -la apertura de las Jornadas de Agosto de Avilés con unos días de antelación- incluye la presencia de un actor (que da vida a Alonso Quijano) y que declama el texto -algo fuera del canon estético hindú, que se centra en una lengua de signos que los espectadores de Kerala conoce de sobra, no así el occidental-. Pese a estas dos novedades (el argumento y el actor que habla en público: lo máximo que se escucha son palabras cantadas en un idioma que, encima, no es común a los habitantes de la región), el espectáculo programado sigue el resto de los presupuestos codificados hace cuatro siglos: cantantes en lengua de Kerala, percusionistas y actores que comunican cada palabra escrita por Cervantes a través de signos. "Otra novedad es la duración: sólo una hora y media. En Kerala los montajes suelen durar hasta seis horas", comentó De la Fuente, quien, junto a Ignacio García, se encarga de la producción que llega por primera vez en Asturias.

García y el doctor P. Venugopalan son los responsables del guión que se representará en el Niemeyer. "No se cuenta toda la novela porque es imposible, pero sí nueve escenas que tienen trascendencia tanto para los espectadores españoles como para los de Kerala, porque no podemos olvidar que la novela tiene mucha influencia en la India", destacó Mónica de la Fuente.

El montaje se presentó por primera vez el pasado día 22 en el Festival de Almagro. Lo produce, precisamente, el propio Festival, pero también la Casa de la India. Para De la Fuente, se trata de "una obra de arte" inédita, una función que se queda a mitad de camino entre el teatro y la danza... todo con una pizca de ópera clásica y representación religiosa. Un clásico inacabable que pocas veces se podrá volver saborear en Asturias.

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