31 de julio de 2016
31.07.2016

Se apaga la voz de José Menese

El cantaor, de 74 años, que triunfó dentro y fuera de España, estaba considerado uno de los más grandes intérpretes no gitanos de la historia del flamenco

31.07.2016 | 05:05
José Menese.

El cantaor de flamenco José Menese falleció la noche del viernes en su casa de su localidad natal, La Puebla de Cazalla (Sevilla).

Menese ha sido encontrado muerto sobre las 23.00 horas y aún está por confirmar si el fallecimiento se ha debido a un agravamiento de los problemas de salud que padecía.

Nacido el 3 de diciembre de 1942, José Menese estaba considerado uno de los más grandes cantaores no gitanos de la historia, con un estilo elogiado no sólo por sus colegas y críticos, sino por escritores como Rafael Alberti, Fernando Quiñones o Antonio Gala.

Algunos expertos en flamenco lo situaban a la altura de cantaores como El Lebrijano, fallecido el pasado 13 de julio, en unos días negros para el flamenco, que también perdió el pasado 30 de junio al guitarrista Juan 'Habichuela', y tres semanas antes a la cantaora Juana la del Revuelo.

A lo largo de su carrera, José Menese grabó una treintena de discos; el primero de ellos, en 1963, llevaba por título su propio nombre y estaba compuesto por diversos palos de soleá, seguiriya, bulerías y mirabrás, acompañado a la guitarra por Melchor de Marchena y Eugenio Jiménez.

La última vez que entró en un estudio de grabación fue en 2005, para sacar al mercado "A mis soledades voy, de mis soledades vengo".

Poseía varios hitos, entre ellos ser el primer artista flamenco en actuar en el teatro Olympia de París, así como un sinfín de galardones. En 1965 obtuvo el premio de honor "Tomás el Nitri", del Concurso de Cante Flamenco de Córdoba, y en 1996 una mención especial de los premios" Ondas", entre otros muchos galardones.

Menese ha fallecido pocas semanas antes de que la localidad sevillana de Mairena del Alcor le dedicara a su figura el Festival de Cante Grande "Antonio Mairena", que se celebrará en septiembre y que este año se había concebido como un homenaje a la carrera del cantaor.

También tenía previsto recibir un homenaje en agosto en el Festival Flamenco de la localidad jiennense de Alcalá la Real.

La doctora en Filología Románica y directora de la colección de flamenco de la editorial Almuzara, Génesis García, publicó su biografía en 1996, bajo el título de "Biografía Jonda".

Menese formaba parte del conjunto de cantaores que irrumpió con fuerza en los años 60, con voces como la de "El Lebrijano", Antonio Fernández Díaz, "Fosforito"; José Sánchez Bernal, "Naranjito de Triana"; Antonio Núñez Montoya, "El Chocolate"; Antonio Cortés Pantoja, "Chiquetete", y José Monje Cruz, "Camarón de la Isla".

José Menese, que la pasada noche se ha unido al tablao flamenco que Antonio Mairena dirige en el más allá y en el que 'El Lebrijano' fue el último en ser contratado, era un cantaor que bordaba la seguiriya, uno de los pocos payos que han destacado en un arte que parece reservado para los calés.

Y es que Menese no cantaba seguiriyas, sino que las usaba para comunicar, para contar de una forma personal lo que transmitía al público, en un estilo definido por él mismo como "puñetero", y que suponía para él "un sufrimiento psicológico y físico".

Menese nunca se cortaba, ni para cantar ni para opinar. Se sacó el carné del Partido Comunista en 1968 y siempre estuvo al día de las cuotas, y cuando le preguntaban por la situación de España lamentaba que era el trabajador de base el que sufría la crisis y al que había que proteger.

Casi se despedía el año 1942 cuando el cantaor nacía en el pueblo al que siempre estuvo vinculado, La Puebla de Cazalla, un lugar con poco más de 11.000 vecinos en la actualidad a medio camino entre Sevilla y Málaga donde cantaba por afición desde muy pequeño, hasta que el pintor y letrista Francisco Moreno Galván gestionó que el joven Menese emigrase a la capital de España para abrirse hueco en el mundo del flamenco. Sin quererlo, se estaba empezando a formar la citada "Generación del 60", una generación irrepetible en la que el joven de La Puebla de Cazalla entró con fuerza con sólo 21 años, cuando comenzó a cantar en el Tablao Zambra, junto a gente de la talla de Pericón de Cádiz o Perico el del Lunar. Ya nunca dejó de triunfar. Moreno Galván hizo las letras de su primer disco cuando sólo llevaba dos años en Madrid y ese mismo año consiguió el primero de su larga lista de reconocimientos, el premio de honor "Tomás el Nitri". Era cuestión de tiempo que el cantaor fuese reclamado al otro lado del charco, y en 1985 la guitarra de Enrique de Melchor le acompañó con la Orquesta y Coro Nacionales de España en el Concierto del Día de las Naciones Unidas en Nueva York. Fue la consolidación a una carrera ya absoluta en España y en Europa y la lista de premios y reconocimientos ha sido total, informa la agencia "Efe".

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