18 de septiembre de 2016
18.09.2016
Lne.es »

De Ujo a Dublín para filmar un mito

Xandru Fernández fue a Irlanda a trabajar y conoció una mítica barbería que acoge conciertos en la que rodó un corto reclamado por varios festivales internacionales

18.09.2016 | 04:41
Fernando Otero, a la izquierda, y Xandru Fernández.

Se fue de Ujo a Dublín para buscarse la vida y, de pronto, encontró una historia ideal para ser llevada a la pantalla: la mítica barbería dublinesa Abner Brown Barbershop donde se celebran conciertos. Xandru Fernández Ramírez, nacido en Grado en 1980 pero "emigrado" a Ujo cuando tenía seis años porque su padre empezó a trabajar en la mina, estrenó junto a su amigo Fernando Otero hace unos meses su cortometraje documental "More than a barbershop" que inicia su andadura por importantes festivales. Así ocurrió todo:

Partir. "Siempre tuve la inquietud de vivir una temporada en el extranjero, de viajar, de aprender otro idioma. Aunque una de las razones que me ayudó a dar el salto definitivo y coger el toro por los cuernos fue que me quedé sin empleo en Asturias. Mi amiga Marta vivía y trabajaba en Dublín. Ella me dijo que había mucho trabajo en Irlanda. Era la época del Celtic Tiger. Mi inglés era muy pobre. Ella trabajaba en la sección de tarjetas de crédito de un banco inglés. Me dijo que allí había trabajo. Me llamaron por teléfono a Asturias, y me hicieron una entrevista. Conseguí el trabajo, y me confirmaron que en menos de dos semanas tenía que estar en Dublín trabajando".

La llegada. "El 18 de agosto de 2005 (me acuerdo de la fecha porque es el santo de mi madre, Elena) volé a Dublín. Una de las grandes ventajas es que trabajaba para el mercado español. Eso me dio tiempo y tranquilidad a la hora de aprender inglés. Consistía en pedir dinero por teléfono. Si un cliente del banco no pagaba las cuotas de su tarjeta de crédito yo le llamaba para intentar hacerle que pagara su cuota. Era un trabajo duro. Los clientes te gritaban porque no querían pagar, porque decían que el banco tenía unas condiciones abusivas, porque les habían engañado para hacerse la tarjeta, porque el banco son unos ladrones, o simplemente porque no querían pagar. También, la empresa controlaba cada segundo de mi trabajo, cuánto tiempo estaba al teléfono con cada cliente, cuánto dinero había recaudado ese día o semana, cuántas llamadas había hecho ese día, cuántas veces ibas al baño. Unas 70 llamadas diarias".

Paso adelante. "Tras unos seis meses en esta situación, y con mi inglés algo mejor que cuando llegué, conseguí en la misma empresa un trabajo en el equipo de finanzas. Mi inglés mejoró, y laboralmente crecí mucho también. Mientras trabajaba y estudiaba inglés también compaginaba mi tiempo con mis estudios en la universidad de Oviedo, carrera de Empresariales. Estaba exhausto, así que decidí dejar de trabajar un año para centrarme en los estudios. Decidí ir a Suecia a acabar la carrera, a la pequeña ciudad universitaria de Luleå, rozando el círculo polar ártico. Tras un año conseguí acabar la carrera y quitarme ese peso de encima. Mientras estaba en Suecia, mi novia Rocío se quedó en Dublín trabajando. Rocío es hoy mi mujer y la madre de nuestro hijo Lucas (asturiano nacido en Dublín, ahora que ella no nos escucha?). Ella es de Barcelona, aunque está muy orgullosa de que su madre sea de León y su padre de Galicia. Tras el año en Suecia volví a Dublín donde ella me esperaba. Encontré un trabajo de analista de operaciones en una empresa tecnológica de Silicon Valley establecida en la isla".

Y llegó el documental. "En el documental contamos la historia de la peluquería, y cómo la pasión por la música de un hombre convirtió una vieja barbería de barrio en un icono de la música irlandesa. La idea del corto surgió de un mal corte de pelo. Me hicieron una escabechina en una peluquería del centro. Pillé un buen cabreo y decidí no volver allí más. Rocío y yo vivíamos en el barrio de Rathmines del sur de Dublín. Cosmopolita, joven, vibrante y lleno de vida que no sale en los mapas turísticos. Allí hay varias peluquerías, pero hay una que llama la atención a tres minutos de nuestra casa. Es una barbería de barrio, pequeña, vieja, de la vieja escuela. Tiene un escaparate lleno de instrumentos musicales, de pósters. Miles Davis tocando su trompeta en Nueva York. Dexter Gordon tocando su saxo en una oscura sala llena de humo de tabaco... Si asomas 'el focicu' un poco desde la puerta puedes ver viejos gramófonos, más instrumentos por las paredes y las esquinas, discos de vinilos, pósters, fotos? Parece un museo. A mí me gusta la música, así que decidí ir allí a cortarme el pelo. El peluquero Dave Judge y yo empezamos a hablar de música y me dice que allí mismo hacen conciertos de vez en cuando, que esté atento a su Facebook, que en breve anunciarán un concierto. Me quedo contento con mi corte de pelo y a la espera. El primer concierto me dejó impactado, contentísimo. El sonido era muy bueno, la música también, el ambiente único e inmejorable, y la guinda es que era gratis. Incluso había cervezas frías gratis. El barbero llena los fregaderos con hielo y cervezas donde se lavan cabezas durante el día. No hay interés comercial alguno en la barbería. Lo hace por puro amor a la música".

Lugar icónico. "Desde el momento que tuvieron la idea de hacer conciertos cientos de grupos y músicos han actuado en la barbería. No sólo grupos locales, sino grupos que llenan teatros o salas de conciertos de cientos o incluso miles de personas. Por allí pasaron grupos irlandeses como Ash (leyendas del rock irlandés de los 90), Gavin Glass, Duke Special, Molly Sterling, Mundy, The Hot Sprockets, David Geraghty (del grupo Bell X1) y muchos más. Una de las últimas veces que Michael Stype (líder y cantante de REM) estuvo en Dublín, se pasó de visita por sorpresa por la barbería porque alguien le había hablado de ella. La noticia salió en todos los periódicos irlandeses. Desde el primer momento creí que ese sitio lo tenía que conocer todo el mundo. A pesar de no tener experiencia ninguna en el mundo audiovisual decidí que un documental era la mejor opción, y un reto que me gustaba mucho".

Primeros planos. "Hice un guión por primera vez en mi vida y se lo mandé a mi amigo Fernando Otero. Mi amigo vive en La Bañeza, en León, pero fue mi compañero de piso un tiempo en Dublín. Fer es un técnico audiovisual con amplia experiencia en el sector. Trabajamos juntos en pulir el guión, usando su experiencia. Una vez listo le presenté la idea al barbero, que se volvió loco con la idea. No se lo creía. En uno de los días de grabación recibimos una llamada suya. Nos decía que teníamos la oportunidad de poder charlar con el primer músico que tocó en la peluquería. El canadiense Blair Packham, una estrella musical en los años 80, estaba en Dublín para unas sesiones de grabación en el estudio. Nos pusimos en contacto con él, y muy amablemente accedió a salir en el documental".

El bautizo. "Decidimos presentar el documental por primera vez en la misma peluquería. Alquilamos el equipo necesario de proyección, y Dave organizó un concierto de Áine Cahill, una de las jóvenes promesas musicales irlandesas. Fue un exitazo. La peluquería estaba hasta los topes. Una de las cosas que más orgullosos estamos de aquella noche de premiere es de, no sólo haber presentado nuestro trabajo en la prestigiosa Abner Brown Barbershop, pero también de que esa mágica atmósfera se creara mientras nuestro trabajo se exponía y la gente disfrutaba de él. Silencio sepulcral y respetuoso por momentos. Risas y jolgorio en otros. Aplausos ensordecedores al final". Sueño conseguido.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine