12 de agosto de 2017
12.08.2017

Llegan las lágrimas de San Lorenzo

Esta madrugada es la más propicia para la observación de la lluvia de perseidas Este año se esperan cien meteoros a la hora

12.08.2017 | 04:40
Perseidas fotografiadas en Asturias en el año 2015.

Esta madrugada de sábado a domingo será propicia para la observación de la lluvia de perseidas, conocida popularmente como lágrimas de San Lorenzo. Desde las distintas asociaciones de astronomía se recomienda desplazarse hacia zonas del interior con poca contaminación lumínica donde no haya demasiados obstáculos para una mejor y más cómoda visualización.

La observación durante el verano boreal hace de las perseidas la lluvia de meteoros más popular y la más fácilmente observable de las que tienen lugar a lo largo del año. Esta madrugada será el momento óptimo para admirarlas. La luna, en su forma de cuarto menguante, será determinante este año ya que su luminosidad impedirá verlas con claridad . Con todo, para este año se espera que caigan cien meteoros por hora "siempre que se produzcan unas condiciones óptimas". Así lo explica el astrónomo de la Universidad de Valencia y vicepresidente de la Agrupación Astronómica de la Safor, Enric Marco.

Las perseidas son popularmente conocidas como lágrimas de San Lorenzo por la proximidad de la mayor caída de meteoros al 10 de agosto, día de la festividad del mártir del mismo nombre. Son visibles desde todo el hemisferio norte en pleno verano y pueden superar los 50 kilómetros por segundo. Aunque su momento de máxima actividad tiene lugar en las noches del 11 al 13 de agosto, comienzan habitualmente a verse hacia el 23 de julio y terminan hacia el 22 de agosto.

Las lluvias de estrellas se producen cuando la traza de partículas de polvo y rocas que dejan los cometas en su órbita alrededor del Sol entran en la atmósfera de la Tierra y se volatilizan produciendo un efecto luminoso: los meteoros.

Estos fenómenos se pueden prever con antelación, ya que todos los años la Tierra en su camino alrededor del Sol atraviesa la trayectoria de varios cometas, en este caso el 109P/Swift-Tuttle. Cada año a principios de agosto nuestro planeta cruza la órbita de este cometa, que pasó cerca del Sol por última vez en 1992, tal y como señala el propio Enric, ya que su órbita está llena de partículas pequeñas.

La mayoría son tan diminutas como un grano de arena, casi imperceptibles, y cuando se cruzan con nuestro planeta impactan contra la atmósfera a una velocidad de más de 210.000 kilómetros por hora, equivalente a recorrer nuestro país de norte a sur en menos de veinte segundos. El choque produce, en estos fragmentos, un aumento de temperatura de hasta cinco mil grados en una fracción de segundo, lo que hace que se desintegren y emitan un destello de luz que recibe el nombre de meteoro o estrella fugaz (las partículas más grandes pueden producir estrellas fugaces mucho más brillantes que reciben el nombre de bólidos).

Aunque este año la luna interferirá en la observación de este fenómeno celeste, los distintos planetarios, complejos astronómicos y diversas empresas organizan estos días actividades para tratar de "cazar" las perseidas que, aunque parecen venir de la constelación de Perseo (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Según indica el propio Enric Marco, dada la alta contaminación lumínica generada en las grandes ciudades, lo mejor para poder presenciar con la mayor claridad posible la lluvia de las perseidas será desplazarse hasta localidades del interior, donde el cielo está más diáfano y no hay obstáculos de otras fuentes de luz. "Desde las zonas costeras, por muy apetecible que nos parezca el plan, no se podrán divisar con tanta claridad como en las zonas de interior", explica el astrónomo de la Universidad de Valencia. El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un emplazamiento que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión tales como prismáticos. Aunque las perseidas parecen venir de la constelación de Perseo (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la luna si la observación se realiza antes de su ocaso.

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