13 de agosto de 2017
13.08.2017
La Galería

La magia que esconde el verano en el cielo

Estrellas, nebulosas, cúmulos de galaxias y planetas como Júpiter y Venus muestran su mejor cara en los meses estivales | Casi 200 personas disfrutaron ayer de las perseidas en Gijón

13.08.2017 | 04:30
Una imagen de la lluvia de perseidas.

Precisan de una climatología adecuada, que las nubes no se interpongan a su paso y que la Luna no brille demasiado para dejarse ver. Además, requieren ser esperadas desde un lugar situado a cierta altura y alejado de la contaminación atmosférica. Las perseidas, las estrellas fugaces que durante las noches de ayer y del viernes pudieron admirarse desde el Observatorio del Monte Deva de Gijón, son un visto y no visto: cuando pasan, alcanzan los 59 kilómetros por segundo, así que apreciarlas o perdérselas es cuestión de un instante.

Esta lluvia de estrellas, que se produce a cien kilómetros de altura, cuando la Tierra cruza la órbita del cometa "Swift Tuttle", adquiere un cariz místico cuando se la refiere como "las lágrimas de San Lorenzo" -el apodo se debe a que empiezan a ser observables a partir del día 10 de agosto, que corresponde a la onomástica de este santo-, y se vuelven mágicas cuando los más supersticiosos se entregan a ellas al confesarles sus deseos más secretos. Pero las perseidas no son los únicos astros que, durante los meses de verano, pueblan el cielo al caer la noche. De hecho, las casi doscientas personas que ayer se reunieron en Gijón pudieron disfrutar también de la vista de estrellas dobles, de alguna nebulosa y de cúmulos de galaxias como el de Hércules.

Junto con estos cuerpos luminosos, los planetas también se animan a enseñar su mejor cara en verano. En concreto, Saturno suele ser el gran protagonista. "Con su anillo, que se ve muy bien, llama mucho la atención de los visitantes", explica el director del Observatorio gijonés, Santiago Gándara.

El entorno del telescopio tiene capacidad para entre doce y quince personas, de modo que los asistentes han de turnarse para poder descubrir la magia que esconde el verano en el cielo. Siendo así, los más rápidos en llegar al lugar ayer fueron los únicos privilegiados que pudieron saludar a Júpiter, pues este planeta "solo se ve al principio de la noche". Venus, sin embargo, es el más madrugador de los siete planetas que integran el sistema solar y hay que esperar al amanecer para poder observarlo.

Por su parte, la Luna "brilla este año más que otras veces e impidió que se pudieran ver tantas perseidas como se esperaba", explica Gándara. Para conocer mejor al satélite de la Tierra, el próximo día 8 de octubre, la Sociedad Astronómica Asturiana Omega organiza una jornada gratuita sin inscripción previa, en el Observatorio de Monte Deva. La velada nocturna cuenta con la particularidad de que está patrocinada por la NASA y se celebrará paralelamente en todo el mundo.

Surtido de estrellas

En lo que a las perseidas se refiere, la noche de hoy será la última del año en que podrán apreciarse, si la meteorología lo permite. Pero si es de los que disfruta contando estrellas fugaces, tendrá nuevas ocasiones para hacerlo en los próximos meses. Sin ir más lejos, en octubre, las oriónidas teñirán el cielo a su paso con su color amarillo verdoso; las leónidas, procedentes del cometa "Tempel-Tuttle", harán lo propio con su tono rojizo en noviembre y, con la Navidad ya cerca, será el turno para las gemínidas: bajo buenas condiciones meteorológicas, pueden llegar a observarse hasta 160 cada hora.

Todo ello combinado con nebulosas y otros astros luminosos. "Siempre hay surtido de estrellas y nosotros las enseñamos cada viernes, a partir de las 23 horas", concluye Gándara. La magia que se desprende del cielo deja su estela más allá del verano.

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