Sexualidad

Medicamentos que reducen el deseo sexual

Muchos fármacos de uso cotidiano influyen negativamente en la libido y el rendimiento en la cama

22.04.2015 | 11:14
Muchos medicamentos pueden influir en nuestra sexualidad.

Otros factores que influyen en el sexo

  • Drogas y alcohol. El consumo de estas sustancias tiene efectos muy negativos para la sexualidad, especialmente la masculina
  • Estrés. Las preocupaciones no solo reducen la libido, sino que también aumental la cantidad de hormona cortisol, lo que disminuye la producción de testosterona
  • Problemas con la pareja. Lógicamente, una mala relación con tu pareja tiene efectos más que contraproducentes para las relaciones sexuales.
  • Enfermedades. La salud es fundamental para gozar de una vida sexual rica y plena
  • Aburrimiento. La sexualidad debe cultivarse día a día, innovando y experimentando nuevas sensaciones con tu compañero o compañera sentimental.
  • Falsas expectativas. Olvida las jornadas sexuales maratonianas de las películas porno y no te obsesiones con llegar al orgasmo de forma simultánea. Simplemente, disfruta del momento con tu pareja.

Disfrutar de una vida sexual plena nos permitirá mejorar nuestro bienestar físico y psicológico. Sin embargo, existen varios factores que pueden impedir disfrutar plenamente de nuestra sexualidad. Las enfermedades, el estado de ánimo y los problemas emocionales, la relación con nuestra pareja, el estrés o el alcohol y las drogas pueden tener una influencia importante en las capacidades sexuales propias y de la pareja.

Sin embargo, no son los únicos factores que influyen en nuestra vida sexual. También los medicamentos pueden jugar un papel determinante en nuestra sexualidad. Así, de la misma manera que existen fármacos que nos pueden ayudar a mejorar nuestra vida sexual, existen también otros medicamentos que pueden convertirse en el peor enemigo de nuestras relaciones, llegando incluso en algunos casos a acabar por completo con el deseo de disfrutar del sexo. Te descubrimos con qué medicamentos debes tener cuidado si desear seguir disfrutando de una vida sexual rica y plena.

Pastillas anticonceptivas

Un porcentaje significativo de las mujeres que toman pastillas anticonceptivas ven disminuido su deseo sexual. Ello es debido fundamentalmente a que estas píldoras actúan de forma importante sobre las hormonas sexuales femeninas, causando entre otros efectos la inhibición de la producción de andrógenos, incluida la testosterona, en los ovarios femeninos. Esta hormona, responsable del deseo y del placer sexual, afecta al organismo de las mujeres provocando una disminución de la libido en algunas de ellas. Además, otro efecto secundario de las pastillas anticonceptivas es que provocan sequedad vaginal, circunstancia que causa molestias a la hora de mantener relaciones sexuales y por tanto disminuye la libido.

Antidepresivos

Este tipo de fármacos son uno de los principales exponentes de cómo los medicamentos pueden influir en nuestra vida sexual. Aunque prácticamente todos los antidepresivos tienen efectos sobre la libido, los fármacos que más pueden interferir en las relaciones sexuales son los llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. El más famoso es el Prozac, que aumenta los niveles de serotonina y por tanto no solo reduce la ansiedad, sino también el deseo sexual. Y es que los altos niveles de serotonina se relacionan con una disminución de la libido, la ralentización de la respuesta sexual y con el retraso e incluso la inhibición del orgasmo. Lo mismo puede aplicarse a relajantes y sedantes como el conocido Diazepam.

Medicamentos para la hipertensión

Aunque no siempre viene indicado en el prospecto, los fármacos contra la hipertensión y otras dolencias cardiacas pueden también resultar perjudiciales para la vida sexual. Este tipo de medicamentos bajan la presión arterial, lo que provoca en ocasiones que el pene no se llene de sangre y por tanto que no se produzca la erección. Además, este tipo de fármacos pueden provocar también alteraciones de las hormonas como la testosterona y la prolactina, que se relacionan con la falta de deseo sexual y la disfunción sexual. Los betabloqueantes, utilizados para tratar dolencias como la hipertensión arterial, la insuficiencia cardiaca o las anginas de pecho, son los que más incidencia tienen en el deseo sexual.

Medicamentos contra trastornos mentales

Los fármacos antipsicóticos, utilizados por ejemplo para combatir trastornos mentales graves como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la psicosis o paranoias, también se relacionan con alteraciones relacionadas con la sexualidad. Por ejemplo, la disfunción eréctil o eyaculatoria y la disminución de la libido. En las mujeres, además, se pueden dar casos de alteraciones menstruales. Medicamentos que causan un aumento de la prolactina, como la paliperidona, el amisulpride, la risperidona o el haloperidol, son algunos de los responsables de estos problemas sexuales.

Tratamientos hormonales

El consumo de esteroides anabolizantes, corticosteroides y estrógenos provoca una disminución significativa de los niveles de testosterona y los andrógenos que a su vez causa una disminución de la libido, dificultades para la erección e incluso impotencia. Además, entre sus efectos en el hombre puede aparecer también la atrofia testicular y la azoospermia (ausencia de espermatozoides en el semen).

Otros medicamentos

Los diuréticos, fármacos para la acidez de estómago, para la migraña, sedantes, antiespasmódicos, antiulcerosos, anticonvulsivos, relajantes musculares, antiadrenérgicos, hipotensores, antifúngicos, antihistamínicos y antiepilépticos y esteroides también pueden resultar perjudiciales para el deseo sexual, aunque cabe señalar que no siempre es así y ni mucho menos ocurre con todas las personas tratadas ni con todos los medicamentos descritos.

Si al notar algún medicamento se notan efectos de disminución de la libido, lo recomendable es consultar con un especialista médico para consultarlo, porque en la mayoría de los casos existe solución. En cambio, es totalmente contraproducente dejar de tomar un medicamento recetado por iniciativa propia y sin la autorización del médico.

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