Consejos

Cómo evitar la retención de líquidos

Es la causa principal de la celulitis edematosa, de la odiosa 'tripita' y de las bolsas de los ojos

20.08.2015 | 19:41
Es conveniente beber dos litros de líquido al día

La retención de líquidos es una afección que se manifiesta en diferentes partes del cuerpo y es la causa principal de la celulitis edematosa, una de las más difíciles de tratar y que puede ser dolorosa, así como de un abdomen abultado que no disminuye ni haciendo ejercicio o las bolsas bajo los ojos.

El sistema linfático es el que se encarga de drenar los fluidos de los órganos a la sangre, pero a veces estos no se eliminan de forma adecuada y los líquidos y las toxinas se quedan en los tejidos, entre las células, y se produce la temida retención de líquidos, que puede llegar a una ganancia de dos o tres kilos más, explican desde el centro Felicidad Carrera.

¿Qué es bueno?
Pueden ser causas de diferentes tipos y con orígenes muy dispares. Por una parte los cambios hormonales que se producen durante el embarazo, la adolescencia o la menstruación, así como herencia genética, el exceso de peso o los problemas circulatorios; pero también beber poca agua, tomar pocas proteínas y fibra, el sedentarios, algunas enfermedades, el estrés o factores climáticos también pueden afectar.

Se manifiesta con una hinchazón de ciertas partes del cuerpo como consecuencia de la retención, lo que se llama un edema. Las partes donde más se acumulan son las piernas, tanto en tobillos, la parte superior de las rodillas y los muslos, pero también aparecen en el abdomen, pecho, rostro y párpados.

El peso
Se puede afirmar que son dos conceptos que no están relacionados, ya que es una afección que no está relacionada con un exceso de grasa, aunque muchas personas pueden confundir un aumento del volumen por líquidos con un exceso de peso.

Para poder averiguar si es por la grasa o por el agua, existe una técnica llamada impedanciometría que calcula el porcentaje de masa de grasa, de masa magra y de agua que tiene cada persona con el paso de una corriente eléctrica por los diferentes tejidos, calculando las cantidades, dependiendo de los cambios de velocidad que experimente.
A pesar de que los hombres tienen más cantidad de agua en el cuerpo que las mujeres, no suelen sufrir tanto de retenciones como el sexo femenino ya que esto es provocado por los estrógenos y la progesterona, es decir, hormonas femeninas que favorecen la retención.

Dieta
Ante un problema de retención de líquidos, lo primero que hay que controlar es la alimentación. Es básico reducir el consumo de sal y aumentar el de potasio que se encuentra en frutas y verduras, y mantiene el equilibrio hídrico del organismo. Para evitar retenciones se debe de:

1. Beber dos litros de líquido al día, siendo el té verde un gran aliado porque es un diurético natural; así como las infusiones de cola de caballo e hinojo y poniendo especial cuidado en algunas agua minerales que tienen un alto contenido en sodio, es decir, sal.
2. Llevar una dieta baja en sal, olvidando los embutidos, los quesos, las conservas, los frutos secos y las palomitas.
3. Hay que comer alimentos diuréticos como la piña, melón, sandía, perejil, nísperos, berenjena, calabacín, cebolla, pera, manzana, apio, jengibre o alcachofas.
4. La dieta debe de tener suficientes proteínas porque cuando faltan, se reduce la producción de albúmia y se acumula líquido entre los tejidos.
5. Los complementos nutricionales ayudan a drenar, siendo muy recomendables para esta afección el potasio, el magnesio, el té verde, el Ginko Boloba, el castaño de indias, las antocianidinas, extracto de corteza de pino o de pepitas de uva.

Tratamientos de estética
En estos momentos son muchos los tratamientos para combatir la retención de líquidos, como la presoterapia, las ondas de choque, las ondas electromagnéticas o la vacumterapia.

En medicina estética se suele usar la técnica de mesoterapia, en la que se inyectan principios activos como la alcachofa, hammamelis, arcina, belladona, echinacea, caléndula y meliloto que funcionan muy bien para eliminar el exceso de líquidos.
Por otra parte, el método Vodder es el más utilizado, en el que se realiza un drenaje linfático manual. Comienza con un movimiento de llamada o evacuación para conseguir la apertura de las vías linfáticas en los lugares donde se acumulan mayor número de ganglios linfáticos, se continúa con presiones lentas y rítmicas en sentido ascendente por todo el cuerpo para conducir la linfa hacia las principales vías linfáticas y facilitar allí su evacuación mediante un movimiento de captación o de reabsorción.

Este tratamiento favorece el retorno venoso y linfático y promueve la relajación para una mejora general del bienestar y, de los problemas de retención de líquidos y circulatorios.

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